Hluz0, se estrena ese sábado


Me gusta la gente que acepta los retos. Que los hace suyos, que no pregunta como lo quieres, sino que los lleva a cabo hasta el final.
Hace unos meses unos cuantos privilegiados asistimos al proceso de creación de una instalación/performance obra de un colectivo de Madrid, mitad arquitectos, mitad locos, que nos dejó a todos con la boca abierta.
Buscando aberraciones era posiblemente una de las propuestas visualmente más originales que se podían encontrar en estos tiempos. Su gracia: el exceso de empuje y de talento de sus creadoras, y el hecho de que la puesta en escena fuese mitad digital, mitad analógica (más bien acuática).

Por entonces, pude convencerles de que construyeran, a partir de esta idea, un espectáculo para niñas y niños, por ser quizá un público cuya cautivadoras imágenes iban a atrapar con mayor satisfacción.

Este sábado se escena por fin, HluzO, la primera vez que Mónica Bujalance y Lucía Domínguez se suben a un verdadero escenario de teatro bien rodeadas de enanos.

Hoy lunes, apenas desperezado, ya sé que lo que viviremos será una verdadera maravilla.
D.

David Hare: "Es el público el que me provoca y me incita"









El Cultural ( 22/01/2010 )

Se estrenan en Madrid tres obras del autor, entre ellas 'Vía Dolorosa'
Liz Perales / Benjamín G. Rosado 


Dos de los grandes autores del teatro británico visitan la semana próxima Madrid. El primero en llegar es David Hare, cuya extensa obra, de marcado carácter político, ha sido escasamente representada en nuestro país. Ahora el Festival Escena Contemporánea de Madrid le dedica el ciclo de autor. De él se escenifica Vía Dolorosa, escrita tras un viaje a Israel (Reina Sofía, días 27, 28 y30), The Blue room (sala Pradillo, del 9 al 11 de febrero) y Skylight (Pradillo, días 13 y 14). David Hare es uno de los bastiones del National Theater de Londres. Le gusta diseccionar desde el escenario los temas que más preocupan a la sociedad inglesa en cada momento. Y le suele salir bien, porque su teatro no peca de demagógico, aunque su última obra, The Power of Yes, sobre el mundo de las finanzas y estrenada el pasado año, ha sido maltratada por la crítica. Llegó al National Theatrer en la década de los 80, previo paso por el Royarl Court Theatre, donde llegó a ser director adjunto y en el que se han escenificado la mayoría de sus textos. Especial interés tiene su trilogía sobre la iglesia anglicana, la justicia y la política y los medios de comunicación que retrata, respectivamente, en (Racing Demon, Murmuring Judges y The Absence of War). Pero también tiene un teatro más íntimo y personal, como Skylight, que se estrena en Escena Contemporánea. En nuestro país su obra ha sido escasamente representada. 

El monólogo sobre el conflicto israelo-palestino Vía Dolorosa, que se estrena el día 27 en el Festival, lo protagonizó muy dignamente Joaquín Kramer hace años. A este actor se debe también la puesta en escena de El lucernario. Y poco éxito cosechó en 2003, y eso que estaba protagonizada por dos ases de la interpretación (Amparo Rivelles y Nuria Espert), La brisa de la vida, en la que Hare enfrentaba a la esposa con la amante del mismo hombre.  

-Cuando se representó en España su Via Dolorosa hubo división de opiniones, algunos críticos la tacharon de proisraelí, otros de propalestina. 
-Tiene gracia, porque hubo el mismo número de críticos que me tacharon de proisraelí que de los que lo hicieron de propalestino. Creo que es una buena señal. Significa que el experimento funcionó y confirma también el modelo de sociedad en el que vivimos, donde se nos fuerza a tener opiniones muy concretas y sospechosamente parecidas. Aunque Via Dolorosa no es un acercamiento pretencioso al conflicto, creo que sí arroja luz. Porque no es más que el testimonio sincero de un occidental, y me refiero a mi propia experiencia, que viajó al lugar del conflicto sin ningún prejuicio en la mochila.  
-¿Y cuál fue su sorpresa? 
-Noté un contraste entre mi mundo interior y el de aquellos dos pueblos. Gente preocupada a diario por cuestiones trascendentales, como la creencia en un ser superior o la vida más allá de la muerte. No hacen literatura con ello, sino que viven a día a dia con esas preguntas. En ese sentido, me sorprendió el hecho de que tantas diferencias podrían encontrarse entre un palestino y un israelí como entre un ateo, como yo, y un protestante o un católico.  
-Se estrenó en Londres, capital del multiculturalismo. 
-Le diré que me inquietaba cómo podía reaccionar el público y me llegó a preocupar el tipo de gente que me estaría esperando a la puerta del camerino. Ocurrió que la obra funcionó tal y como estaba planteada, y a la salida me esperó gente de 12 nacionalidades diferentes. Esta reacción confirmó el cosmopolitanismo que buscaba en mi texto.  
-Su inquietud durante el estreno ¿desvela acaso a un dramaturgo instalado en una provocación y un debate constantes? 
-No soy yo el que provoco al público, sino el público el que me provoca y me incita. Mire, el teatro ha de ser estimulante. Al mismo tiempo que puedes tomar prestados algunos temas de la historia, ha de entretener. Informar, formar y entretener. ¿No es eso lo que hacen los periodistas?  
-¿Es por eso que algunas de sus obras -sobre cuestiones religiosas, políticas y económicas- parecen inspirarse en los titulares de prensa? Absence of Warm, su última obra, una particular iniciación en el mundo de las finanzas, es el caso más paradigmático. 
-Por supuesto que trato cuestiones de la realidad, del mundo en el que vivo. Pero niego la mayor en cuanto a que los titulares de prensa tengan algo que ver con lo que escribo. Desgraciadamente, un tipo con estudios pero sin demasiadas nociones de economía no está preparado para leer la sección de finanzas de la mayoría de los periódicos. Son textos extremadamente confusos, que adolecen de un sentido eminentemente informativo. Lo mismo ocurre con la televisión y otros medios de comunicación. Absence of Warm está pensada para que cualquier ignorante se haga una idea de lo que es el mundo de las finanzas.  
-¿Esa pureza que parece haber encontrado en el teatro es acaso lo que lo mantiene prudencialmente distante del cine? 
-He llegado tarde al cine aunque, como sabe, se han estrenado con éxito varias de mis adaptaciones. Me creerá si le digo que si me dedicara a las artes cinematográficas con la misma intensidad con que lo hago al teatro estaría instalado en el dólar. Pero mi mundo está aquí, en la cuarta pared. Por esto quiero ser recordado.  
-¿En qué términos? 
-En cierta ocasión, escuché decir a un espectador que mi obra le resultaba particularmente shakesperiana. Eso es lo que yo quiero. Que dentro de 20 ó 30 años, cuando nadie recuerde los acontecimientos que inspiraron mis trabajos, mis obras sigan funcionando, sigan llegando a la gente, como sigue llegando hoy Shakespeare.  
-No ocurrió así con sus aproximaciones a algunos autores españoles… -No puedo sino reconocer que no estuve a la altura en mis adaptaciones de Lorca, y también de Calderón. Lo hice terriblemente mal. Se me escaparon. ¿Cuál es la explicación? Digamos que Lorca utiliza un lenguaje que camina en la cuerda floja, entre lo formalmente serio y lo que no lo es. No sabía cómo acercarme, si política o realísticamente. El resultado fue el que fue. Y yo aprendí la lección.

El otro profesor Franz de Copenhague




Cuando los cómics todavía no se llamaban así había una página semanal fascinante en el TBO, titulada Los inventos del profesor Franz de Copenhague. Mientras sus colegas contaban historias con viñetas, Nit, Tinez, Benejam, Tur y Sabatés, autores sucesivos de estos inventos del TBO, dibujaban al detalle artilugios mecánicos descacharrantes de utilidad improbable, tales como, por ejemplo, un limpiador de gafas para motoristas compuesto de cisterna, bomba hidráulica, campana y elefante asiático.

Jean-Pierre Larroche, director de la compañía francesa Les Áteliers du Spectacle, es el Franz de Copenhague del teatro: un demiurgo huidizo en medio de un mar de cachivaches cuyo sentido se nos escapa hasta que empiezan a moverse como por arte de magia.

À distances, que interpreta junto a Marion Lefebvre, es un espectáculo de variedades poéticas protagonizado por artefactos animados: una sucesión de números donde, sin contársenos historia alguna, se nos descubre el alma de los objetos y la vida secreta de la materia inerte.

¿Cómo dar una idea aproximada de lo que sucede en À distances? Si conocen el teatrito de barraca de los Hermanos Oligor o el Circo de Alexander Calder, aquella locura que en los años veinte el entonces incipiente escultor montó con figuritas de hilo y de hierro, quizá puedan hacerse idea de cómo es y por dónde va el universo de Larroche.

Durante el primero de los siete números de su espectáculo, en un teatrito a escala colocado en medio del teatro Pradillo se representa una función bulliciosa sin actores, técnicos ni personajes.

Sus intérpretes son un mar de objetos minúsculos, movidos por Larroche con un haz de hilos desde seis metros de distancia: el ruido que hacen se vuelve estruendo, recogido por micrófonos minúsculos, y amplificado.

Los protagonistas de otro de los números son una docena de taburetes desperdigados por el escenario del Pradillo, sobre los que reposan macetas y pilas de frágil vajilla.

Uno de ellos dobla en humana genuflexión una de sus patas de madera, dejando caer los platos con estrépito: es el comienzo de una reacción química en cadena, de una divertida batalla entre el creador y sus criaturas.

En À distances confluyen la física recreativa, la mecánica para besugos, la pintura en vivo, la performance con un halo de misterio, el uso ingenioso de las nuevas tecnologías y un humor filosófico y surreal. Sus intérpretes, tan serios como parecen, se lo pasan pipa, y nosotros también.

Lástima que esté tan poquitos días en cartel.

JAVIER VALLEJO - Madrid - 24/01/2010
d.

And the winner is



Y lo mejor de este arranque de festival, los franceses de Les ateliers du espectacle, con A distances, obra maestra de exquisita tensión dramática a base de chirrios, golpes de efectos, y poesía visual a troche y moche. Un gustazo.
Si tienen un teatro, programen a estos franceses, el domingo pasado en Pradillo hicieron 200 funciones. Por algo será.
D.

Actos de juventud



Nadie entiende que La Tristura son unos viejos de 20 años. Todo el mundo les ve como unos chavales emulando a sus maestros. Y es falso, La Tristura son un compañía en ocaso, no creativo, sino que sus paradigmas, su poesía, son de viejos, de gente de cincuenta años. Es raro, pero es así.

Actos de juventud es demasiado larga, pero su luz es la del atardecer, la del campo en verano, la de la siesta. Imágenes bellas, puras, sólo sentidas por bardos experimentados en la vida que ya no se quedan con las florituras, que prefieren los aromas, las risas, la vida. Me recordó, no sé por qué, El Sur de Victor Erice. Ya digo, unos viejos.

Con Años 90, La Tristura homenajeó a un teatro pasado que ellos, que todos, admirabamos. Y que entonces, gustó por que lo hicieron desde la posición que todos esperaban que tomasen: la de unos jóvenes, que hablan como jóvenes,... locuras de juventud, ya se les pasarán. Pues, no, ya estonces, y como ahora en su última creación, hablan como lo que son: viejos, la obra va de viejos, de los que pasó en los años setenta, de los ochenta, ... Cómo Cuéntame...

Me gusta esta compañía, por que pocos les entienden al ser para este mundo teatresco, demasiado puros, frágiles, sin aristas. Lástima que parezca que se están despidiendo del teatro, que se separan, lástima que se acabe ese modo de contar.
D.

Entrar al trapo






David Fernández buscó su lugar en el mundo, primero entre los vivos, los trabajadores, los que viven lejos de casa de sus padres, los que ganan algo por ellos mismos para comer, los que tienen amigos, pareja, un techo.

Luego buscó su lugar en el mundo como artista, se formó sin maestros, autodidacta, se dedicó con disciplina, sacrificio, rozando la demencia, a aprender, a cuidar su físico, a bailar, a tocar el violonchelo, a saber programar con MAX/MSP, se movió para descubrir lo que le gustaba del teatro, lo que se hacía en éste tiempo, y lo que no le gustaba, lo que quería emular, lo que quería copiar, a que puertas llamar, que modos de relacionarse, de promocionarse, de distribuirse, de que te programen, en que salas actuar, ...

Luego hizo unos cuantos espectáculos, donde probó diversas modos de contar, más de éste estilo, más de ésto otro, conoció a otras gentes, hizo más amigos y más enemigos.

Anoche vimos su último espectáculo: El corazón, la boca, los hechos y la vida. El último, pero que en realidad parece el primero. Un espectáculo bueno, tan redondo, inspirado, copiado y tan original como el de un buen principiante con talento.

El primero, pues, por que los demás no cuentan ya. Tras su periplo, David ha aprendido a estar en escena, se ha hecho profesional, ha encontrado su lugar en el mundo.

David, nos permite escuchar a su padre (un tipo extraordinario, feliz, recientemente padre ya en las puertas de vejez). Le oímos, adentrándonos en su privacidad, como le trata con una mezcla de cariño y sorna, perdonándole tantos y tantos desplantes que debe producir a un progenitor, el haber tenido un hijo problemático, introspectivo, dispuesto siempre (por amor) a cambiar las cosas malas e injustas del mundo, tronando y despotricando sin mesura. Hoy, el padre ve que el hijo ya ha dejado de ser un incordio y se ha convertido en un cómico, más bien en un avatar dirigido por lo demás gracias a un simple mando de la WII. Un triste payaso capaz de transmitirnos su natural patetismo, y de mostrarnos nuestra propias miserias llegándonos, incluso con humor, al corazón

David Fernández ha madurado. El padre debe de estar muy satisfecho de su hijo.
D.

Escena Contemporánea 2010

El festival contará con más de 80 actuaciones de 23 compañías de teatro, artes sonoras, danza, nuevo circo y performance

LOS TORREZNOS INAUGURAN
EL MARTES LA 10ª EDICIÓN DEL FESTIVAL ESCENA CONTEMPORÁNEA EN LOS TEATROS DEL CANAL

Los Torreznos participaron en 2007 en la 52ª edición de la Bienal de Venecia dentro del proyecto “Paradiso spezzato” del Pabellón Español

Del 19 de enero al 15 de febrero, salas y espacios públicos madrileños se convertirán en un escaparate de las propuestas escénicas más arriesgadas del panorama internacional, como Cirque ici o L’Alakran

El festival se alzó en 2009 con el Premio Max de Nuevas Tendencias


Madrid, 18 de enero de 2010.- Los Teatros del Canal acogen la inauguración del X Festival Escena Contemporánea el martes 19 de enero a las 21 horas. Los Torreznos serán los encargados de amenizar la inauguración con la representación de la pieza “El cielo”. El festival, que se prolongará hasta el 15 de febrero de 2010, contará con más de 80 actuaciones de 23 compañías de teatro experimental, acciones de calle, danza, performance y arte sonoro de todo el mundo. Organizado por la Asociación Cultural Escena Contemporánea, integrada por el Teatro Pradillo, la Sala Cuarta Pared, ARTEMAD y la Coordinadora Madrileña de Salas, el festival cuenta con la promoción de la Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno y la colaboración del Ministerio de Cultura a través del INAEM.

El Festival Escena Contemporánea centra su programación en las propuestas escénicas más arriesgadas, el teatro no convencional, las nuevas dramaturgias y las piezas multidisciplinares, con el fin de convertirse un reflejo de la creación contemporánea, tanto nacional como internacional. Este empeño le hizo merecedor, en el año 2009, del Premio Max de Nuevas Tendencias y del Premio a la “Mejor Programación Teatral de España” de la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca.

LA MIRADA HACIA EL OTRO. Todas las piezas de la 10ª edición del Festival Escena Contemporánea parten de la alteridad, la posibilidad de cambiar la propia perspectiva por la del "otro", considerando otros puntos de vista, intereses o ideologías. Cada espectáculo tiene su voz única y será un desafío para el espectador, invitándole a tomar parte en una experiencia que puede ser individual o colectiva. Esta propuesta implica que el público se sumerja en una programación donde se mezclan relaciones entre conocidos y desconocidos, padres e hijos, jóvenes y adultos, poder e individuos. El programa, independientemente del lenguaje que utilice cada pieza, promoverá también encuentros interculturales entre distintas razas y nacionalidades, además de ofrecer una interesante perspectiva de género a través de obras creadas e interpretadas por mujeres como Shantala, Sònia Gómez, Paloma Calle, Louisa Merino o Sara Serrano. Partiendo de sugerentes formas de análisis de lo real y la cotidianeidad, que indagan en el desasosiego, la inseguridad o la fragilidad de la comunicación humana, se invita al público a contemplar un  abanico de escenarios posibles, desde la autocrítica a la utopía, la magia, la creación de mundos... y, por qué no, el optimismo y la risa.

Este año, el festival prestará especial atención a los jóvenes artistas y creadores españoles, como David Fernández, Muriel Romero y Pablo Palacio o Paloma Calle o La Tristura. Su discurso dará cabida a piezas de teatro social y de objetos, intervenciones a pie de calle, dispositivos sonoros y dancísticos experimentales, performances donde el público se convierte en protagonista y montajes que apuestan por el optimismo como hilo conductor. El Cirque Ici, la directora, coreógrafa y performer Antonia Baehr, la bailarina de la compañía de Pina Bausch Shantala Shivalingappa, Óskar Gómez y el tándem Zimmermann & de Perrot conforman algunas de las apuestas más experimentales y visuales del encuentro. A la programación se suma una edición más el Ciclo Autor, que este año estará dedicado al dramaturgo británico David Hare.

Junto a las salas que desde hace una década vienen acogiendo la programación del festival –Cuarta Pared, Pradillo y la Nave de Cambaleo en Aranjuez-y otras que en los últimos tiempos han colaborado con el encuentro –Lagrada, La Casa Encendida o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía–, cuatro nuevos espacios se suman por primera vez a la red con el fin de abrir a nuevos públicos la creación escénica contemporánea: Matadero Madrid, la Sala Triángulo, los Teatros del Canal y el CA2M (Centro de Arte Dos de Mayo), estos dos últimos, de la Comunidad de Madrid.

En esta 10ª edición se consolidan las colaboraciones de los últimos años con la Embajada de Francia, Culturesfrance, la Embajada de Suiza - Pro-Helvetia, el British Council, el Goethe Institut-Madrid, la Embajada de Bélgica (representación Flamenca) y el Instituto Italiano di Cultura, sin las que no sería posible la presencia de artistas venidos de lugares tan diversos como Alemania, Suiza, La India, Francia, Reino Unido y Bélgica. La representación de creadores y actores autonómicos en el festival ha sido posible con el apoyo de la Junta de Andalucía, el Institut Ramón Llull y el Gobierno Vasco.
Sinopsis de la pieza

Compañía: Los Torreznos. Espectáculo: “El Cielo”. Género: Teatro. Espacio: Teatros del Canal. Fecha: Martes 19 de enero. Hora: 21 horas. Sesión no abierta al público, acceso con invitación.

El “cielo” se define a menudo como el espacio en el que se mueven los astros y que, por efecto visual, parece rodear la Tierra. El color del cielo es el resultado de la radiación difusa, la interacción de la luz solar con la atmósfera. En un día de sol, el cielo de nuestro planeta se ve generalmente azul. Cuando llega la noche, el color pasa a ser un azul muy oscuro, casi negro. Al cielo se proyectan y se lanzan materiales visibles e invisibles. Durante el día, el sol se puede ver en el cielo, a menos que esté oculto por las nubes. Durante la noche (y, en cierto grado, durante el día) la Luna, las estrellas y, en ocasiones, algunos planetas vecinos son visibles en el cielo. Existe una estrecha relación entre el Cielo y la Tierra y la distancia de la Tierra a  la Luna es menor de lo que uno puede creer.

Sobre Los Torreznos

Los Torreznos son una herramienta de comunicación sobre lo social, lo político y las costumbres más arraigadas. Trabajan desde la realidad más directa, incluida la familiar, traduciendo al lenguaje contemporáneo temas que forman parte de la cotidianeidad más absoluta. La intención de su trabajo se orienta hacia la búsqueda y la experimentación expresiva a través de formas sencillas como el gesto, el lenguaje y la presencia. Formas que en primera instancia son accesibles a cualquier persona y no sólo a aquellos especialistas en los lenguajes del arte contemporáneo. Utilizan el humor y tratan contenidos que reflejan el devenir cotidiano, lo que cualquier persona puede vivir. Su obra se desarrolla a través de diversos formatos, tanto de carácter presencial (performance o arte de acción) como multimedia (vídeo, piezas sonoras), y realizan también talleres de carácter formativo y conferencias.

Desde su creación, Los Torreznos han formado parte de colectivos de creación artística independiente. Aunque se constituyen como tal en el año 2000, Rafael Lamata y Jaime Vallaure ya realizaron numerosos trabajos de intervención conjunta con anterioridad a esta fecha. Ambos han sido miembros fundadores y activos del grupo de creación experimental Circo Interior Bruto 2000/05 y Zona de Acción Temporal (ZAT) 1997/98. Previamente, cada uno de ellos había desarrollado su propio trabajo de creación. En 2007, Los Torreznos participaron en la 52ª edición de la Bienal de Venecia dentro del proyecto “Paradiso spezzato” en el Pabellón Español.



ARRANCA LA 10ª EDICIÓN DEL FESTIVAL ESCENA CONTEMPORÁNEA / 2010




A Distances
Cía. Les ateliers du spectacle (Francia) / Teatro de objetos
Del 22 al 24 de enero
De viernes a domingo / 20h.30

Escena Contemporánea 2010

"A Distances" son 7 piezas breves para 2 intérpretes con dispositivos escénicos visuales y sonoros. Un hombre solo en escena, con la ayuda de su sirviente, actúa sobre dispositivos poéticos que producen a su alrededor efectos visuales y sonoros.

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Catexis
Cía. Muriel Romero y Pablo Palacio (Madrid) / Artes Sonoras
Del 28 al 30 de enero 2010
De jueves a sábado / 20h.30
Estreno absoluto

Escena Contemporánea 2010

"Catexis" es la segunda parte de una trilogía centrada en el análisis y el desarrollo de la interacción entre el gesto sonoro y el gesto dancístico. Se construye a partir de transformaciones digitales de objetos fonémicos emitidos por el bailarín, que funcionan como una bio-extensión sonora de su movimiento corporal.

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Febrero 2010





(espérame despierto)
Cía. Mopa (Andalucía) / Danza
Del 5 al 7 de febrero 2010
De viernes a domingo / 20h.30

Escena Contemporánea 2010

"(espérame despierto)" es una pieza que invita, con una perspectiva un tanto voyeur, a contemplar la misteriosa relación entre dos personajes que juegan con la continua metáfora del abandono. Dos personas que viven ante los ojos del espectador momentos de sensualidad, dureza y humor. Una pieza en la que la música adquiere la presencia de un personaje más. Un violín, una concertina, dos personas y el espectador.

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Dirección de Eduardo Cárcamo (Madrid) / Teatro
Del 9 al 11 de febrero 2010
Martes y miércoles / 20h.30

Ciclo Autor David Hare

Escena Contemporánea 2010

Nunca fue intención de Schnitzler que su serie de escenas, escrita con total libertad en torno al sexo, llamada La Ronda, fuese interpretada ante un público. Cuando la creó, allá por 1900, el autor la tildó de "material no publicable" puesto que la concibió sólo para ser "leída entre amigos" [...]

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Skylight / El enorme cuadro de luz que ella veía desde su cama
Dirección de Juan Branca (Argentina) / Teatro
13 y 14 de febrero 2010
Sábado y domingo / 20h.30

Ciclo Autor David Hare

Escena Contemporánea 2010

Del 25 de febrero al 7 de marzo 2010
De Jueves a domingo / 20h.30

Es una obra de David Hare dividida en cuatro escenas que suceden en dos días y una noche en la vida de Kyra, que es una buena persona, que cree en su trabajo de educadora en los suburbios y que una vez, hace un par de años… huyó.

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Trío para instrumentos desafinados



* Foto facebook Pablo Messiez


Ana se acaba de mudar a un apartamento destartalado y no dice palabra, Flor es su vecina de arriba y no para de hablar, el portero del edificio se expresa desmañadamente. Tres formas de formular el desamparo, tres instrumentos desafinadamente humanos que acomodan las notas de sus respectivos desconsuelos en una partitura en la que terminan encontrando su sitio los afectos, o algo similar. Pablo Messiez solo proporciona a cada personaje los compases justos para delimitar un perfil escueto, no es necesario saber nada más de ellos para acompañarles en sus evoluciones por el pequeño laberinto de soledad insondable en que se mueven.
Messiez, autor y director, trabaja con recursos levísimos y hondos, traslada sutilmente al espectador por el mapa de las emociones utilizando materiales palpitantes de verdad, historías mínimas que, casi sin advertirlo, dejan un estremecimiento indeleble en el ánimo. Un muy grato descubrimiento este montaje ascético e intenso que, manteniendo una vibración de personalidad propia, tiene esa atmósfera de revelación y cotidianidad que distingue los trabajos de Daniel Veronese y Claudio Tolcachir, compatriotas y próximos al autor. Un espectáculo vestido ajustadamente por la iluminación de Paloma Parra y servido por tres actores que gradúan a la perfección la temperatura emocional de sus personajes. Marianela Pensado otorga a su misteriosa Ana una rabia sorda e inquietante en su mutismo rocoso, la Flor de Fernanda Orazi es capaz de encadenar vertiginosos monólogos autorreferenciales que enmascaran de humor su patetismo y Óscar Velado da a su portero calidad de náufrago amarrado a un delgado hilo del pasado mientras camina por el presente con inercia sonámbula.


D.

Mi espalda contra la tuya


Representación de 'Muda'




Los actores Óscar Velado y Marianela Pensado en un momento de la representación de Muda.

CRÍTICA: TEATRO
Mi espalda contra la tuya

JAVIER VALLEJO - Madrid - 11/01/2010


¡Qué sorpresa! Este espectáculo de presupuesto cero, segundo que firma el actor, autor y director argentino Pablo Messiez, interesa, entretiene y da que pensar. Muda habla de la soledad profunda y de la necesidad de compañía, de la incomunicación genética y de la búsqueda de un lenguaje compartido, del desarraigo obligado y de la manera de volver a hacerse un lugar en el mundo. Sus protagonistas son carne de desencuentro. Ana, joven muda que acaba de mudarse a un triste piso interior del centro de Buenos Aires, parece arrollada por las circunstancias y por la locuacidad desesperada de Flor, su vecina de arriba, que, a su vez, no soporta al joven conserje gallego del edificio, depresivo y sin papeles, tercero en discordia.


Messiez hace de la silente Ana el ángulo obtuso de un triángulo escaleno, la confidente perfecta del desasosiego íntimo de Flor y de las confesiones, cada vez más comprometidas, de su portero. No voy a destriparles lo que pasa en esta historia, fina como papel cebolla, pero clara, bien contada y transparente de emociones netas. Messiez es un bonaerense que decidió quedarse en España hará tres años, cuando vino a interpretar Un hombre que se ahoga, versión de Tres hermanas, de Chéjov, escrita y dirigida por Daniel Veronese, quien no ahorra elogios cuando habla de él. Dice "que arma mundos oscuros y luminosos a la vez, que no copia ni sigue modas", y visto lo visto, lo suscribo.


Muda no es un montaje ambicioso, su director no pretende innovar, deslumbrar ni poner su sello, sino contar una historia sentida de veras de la manera más eficaz posible, con medios materiales mínimos porque otros no tiene. Con un par de muebles recogidos por ahí, una luz básica pero absolutamente eficaz, de Paloma Parra, y tres actores que respiran verdad, Messiez crea un clima intenso desde el primer minuto, deja respirar la acción a gusto y la conduce a buen puerto con cuatro vueltas de tuerca bien dadas.


Fernanda Orazi, argentina afincada en Madrid, tiene esa facilidad para el monólogo rápido y logorreico que tanto alabamos en los actores de Claudio Tolcachir: hace correr con graciosa naturalidad tiradas de texto interminables y laberínticas, y construye, peldaño a peldaño, el malestar abstracto de Ana.


Marianela Pensado crea una muda hiperexpresiva y enigmática, al borde mismo del precipicio, y Óscar Velado, único español en escena, con su tempo tranquilo, de adagio, pone un contrapunto medido y necesario. Muda ofrece una mirada positiva sobre un mundo hostil: si tenemos viento de proa, nos cuenta Messiez, mejor será compartir el timón.


En este espectáculo está, claro, la influencia del patrón Veronese, también la de Claudio Tolcachir, compañero de Messiez en otros, y la de Rubén Szuchmacher, que lo dirigió en muchos. Pero hay un eco fundamental: el de la estadounidense Carson McCullers, cuya novela The Member of the Wedding el autor de Muda adaptó y estrenó hace dos años. En ese montaje, protagonizado por una adolescente sin sitio en el grupo de pares, su hermanito de seis y una mucama negra, personajes interpretados todos por adultos blancos, ya hablaba del anhelo de pertenencia, de la búsqueda de un álter ego y de la posibilidad de cambiar de identidad.

Pablo Messiez: «Mi generación ha hecho estilo de la necesidad»

 

Estrena en Madrid «Muda», avalado por los elogios de Veronese y Tolcachir
La Razón. 4 Enero 10 - Madrid - Miguel Ayanz


Algo tendrá Pablo Messiez (Buenos Aires, 1974) para que dos de sus compatriotas más aplaudidos de los últimos años, Daniel Veronese y Claudio Tolcachir, le avalen con perlas como «es muy particular, no copia, no sigue modas, produce con extraña sensibilidad y potencia lo que dicta su corazón». LA RAZÓN habló con el director escénico sobre «Muda», su segundo montaje –el primero, «Antes», estuvo dos años en cartel–, que llega este viernes al Teatro Pradillo.


–Hay una frase curiosa de la promoción del espectáculo: «El poder sanador de las ficciones».
–Eso es el punto de partida de todo. Yo estaba con el día regular, entré en una tienda de discos de Buenos Aires, me puse a escuchar una canción de Ute Lemper y me cambió el día y los siguientes. Creo mucho en la realidad de la ficción. La única manera que tenemos de acceder a la realidad es a través de las palabras. En mi vida paso todo el tiempo construyendo historias. Y es igual en la de todo el mundo. Muchas ficciones han tenido el poder de modificar situaciones, de sostener el peso de la realidad.
–¿Esta historia habla entonces de las ficciones que construímos?
–Trata de cómo las historias que construímos y las que nos cuentan hacen que la vida sea soportable. Tener otro con el que entenderse se convierte en un bálsamo. Me importa mucho el tema de la comunicación: poder encontrar un mismo idioma. De eso trataba mi obra anterior, «Antes».
–Tiene dos tarjetas de presentación de primera, Veronese y Tolcachir. ¿El teatro de ambos tiene algo que ver con el suyo?
–Sí, estéticamente son similares, y está marcado por las condiciones de producción de Buenos Aires, donde todo es un poco despojado a la fuerza. A mí me gusta el teatro muy diferente. Me encanta cuando veo un buen montaje de Bob Wilson, aunque es puro artificio. Pero el teatro que me gusta hacer es el que deja espacio para que el actor se apodere del terreno.
–Por lo que cuenta, en Buenos Aires una generación teatral ha surgido se diría que por necesidad...
–Sí, se fue marcando una tendencia estética pero que surgía de los modos de producción. De la necesidad se hizo estilo y se terminó volviendo una marca propia.
–Esta corriente ha llegado hace tiempo a Madrid, pero quizá en Buenos Aires ya haya otras. ¿Qué prima ahora allí?
–Es cierto que lo que más llega acá es este tipo de teatro. Pero hay otros directores con líneas de trabajo muy interesantes. Como Ricardo Bartís: la suya es una poética muy personal, genial, y no tiene nada que ver con este tipo de teatro. La escenografía es determinante en sus obras y el estilo de actuación está más vinculado a lo grotesco y no al realismo, que es la línea que trabajamos Veronese, «Tolca», yo y mucha otra gente.
–Se suele hablar de la boyante escena argentina, de los 200 teatros de Buenos Aires. ¿Aún es así?
–El momento del teatro en Buenos Aires está muy bien. Se mantiene una variedad de estilos, de salas, de producciones... Pero visto desde lejos parece mejor de lo que es: la realidad es compleja, la gente no llena siempre los teatros. Las salas alternativas tienen un máximo de 80 butacas y hacemos una o dos funciones por semana. Pero le damos tiempo a las obras para que se sostengan. En España en general las temporadas son cortas, no permiten que el espectáculo crezca, que funcione el boca a boca y se transforme en un fenómeno. Pero no nos engañemos: el teatro no es el fútbol. Acá está muy instalado el discurso de la maravilla de las 200 salas, pero no todas trabajan mucho. Y en Buenos Aires, como en todos lados, hay mal teatro.

Una semana alternativa
Además de Messiez, el circuito alternativo madrileño arranca con fuerza en 2010: Cuarta Pared acoge desde el 7 de enero «El alma se serena», de Hongaresa Teatre (arriba). El mismo día, Lagrada retoma «Conversaciones en la oscuridad», de José Ramón Fernández (dcha.)

Muda




estreno 8 de enero, 20.30 hs./ teatro pradillo/ madrid
D.

HluzO, estreno infantil





HluzO


Cía. Buscando aberraciones (Madrid) / Teatro de los sentidos
Del 27 y 28 de febrero 2010
Sábado / 17h. y domingo / 12h.30
Estreno absoluto

Infantil para niñas y niños desde 18 meses.


no inventamos la luz
ni el agua ...
solo paramos un momento
a observarlos

. . .

El agua y la luz son dos elementos de sobra conocidos por todos, grandes y pequeños.

Cotidianos, cercanos, explorados…

Pero quizás se nos hayan escapado algunas de sus más sorprendentes cualidades,

¿paramos un momentito a observarlos con otros ojos?

sin duda recompensarán nuestra atención con sensaciones fascinantes...





Experiencia para los sentidos de niñas y niños de todas las edades que mantengan la capacidad de fascinación por la belleza de las pequeñas cosas.

Con agua contenida en distintos recipientes, desde una gran pecera sin peces hasta un simple vaso y luz que la hace visible y le da vida, el espectáculo hace un recorrido de posibilidades plásticas desde el juego, la improvisación y la búsqueda. Una sucesión de movimientos que tratan de seducirnos con bailes hipnóticos.

Este espectáculo fue seleccionado para desarrollarse en el taller Luz, espacio y percepción en Medialab-Prado en enero del 2009. A Lucía, Óscar y Mónica les une, además de una larga y estrecha relación, una gran curiosidad. Cada uno desde su campo (fotografía, iluminación y arquitectura respectivamente) aporta una dosis de ilusión, juego e intuición que hace que cada proceso creativo sea tan inesperado como placentero.

Protagonistas: Agua del grifo / Luz artificial / Sonidos en directo y enlatados

Agradecimientos: a MEDIALAB, por su apoyo sin prisa y sin pausa.
a EMILIO CAPRILE, por cedernos tan inspirador espacio.
a DAVID RODRÍGUEZ que tanto confía.

Fotos ensayos Muda





Muda de Pablo Messiez se estrena el 8 de enero 2010.
D.

En la clandestinidad


We started to love each other por latristura.


Es curioso que los tres mejores espectáculos del año, Pornoterrorismo (Diana Junyent), Años 90 (La Tristura) y Plot (Claudia Faci), coincidan, a parte de en su poca difusión, en dos cosas:






Primero, se igualan en el sabor anejo. Todas las piezas recuerdan a los montajes de hace una década: en estilo, referencias, revisionismo o simplemente pose. Es pues, el momento de la impostura generacional. Mateo,Diana y la Tristura, están en la edad de hacerse dueños de su generación. Los otros ya lo fueron entonces, ahora les toca a ellos.




El segundo punto, y más importante, es el valor de la imperfección (magnífica en el antológico inicio de la Mateo Feijoó). Ninguna de estas piezas da el nivel que se espera, ninguna salvo Años 90, rodada sin parar por un buen número de salas, frente a las otras dos que no han hecho más que una única función. Los fallos están a la vista, no se esconden, no son más que el producto de la improvisación. Sí están ahí, olvidémosnos ya de ellos, pues no pensar en los detalles garantiza tener las fuerzas intactas para otras cosas. Las manos más libres, los cojones en su sitio.




Al final de este año 2009, tenemos tres piezas sobresalientes que en el fondo no sólo claman por hacerse un hueco, sino por tomar visibilidad revindicando el género que otros crearon y que ellos aman, adoran, siguen desde sus inicios, y el que ellos, ahora, tienen en sus manos.




Quizá, sólo la pieza de Claudia Faci va un poco más allá. Plot, propone a cuatro directores trabajar en apenas un día para crear una única pieza para una sólo función, en la que ella, es la intérprete despojada (a priori y voluntad) de sus atributos. Los directores llegan tocados, fríos, sin una mínima capacidad de ensayos, sin una producción decente, bajo presión, ... ésto va a salir mal seguro... deben pensar todos al entrar por la puerta del teatro.




Claudia ha creado una gran idea, que me recuerda muchísimo a Sonia Gómez y sus Experiencias, que es la evolución (y quizá salvación) del teatro contemporáneo actual. Ya se acabó el tiempo del ombliguismo, del trabajo sobre la propia realidad del performer, ahora es momento, además, de gozar creando, de aprovechar la oportunidad maravillosa de hablar sobre el porqué de poner algo en escena. De porqué se hace eso tanchungo, que se llama teatro contemporáneo.




Pero al contrario que otros que ya habían recorrido antes ese camino, como Bernat o Faustino, lo que tenemos ante nosotros en Plot, es una propuesta sin madurar, a pelo. Turbulencia creativa provocadora de imágenes como tiros en la nuca que no tienen vuelta atras. Si no querías matarla, haberlo pensado antes de disparar. Crudeza, que en el fondo representa la oportunidad de tener la mayor libertad creativa a tu alcance: sólo un bolo, una noche, nada más,... y a tomar por culo...




... luego de llenar el aire de brillantina, Mateo pegó, apretándose a la espalda de Claudia Faci, un torpe y estruendoso tiro de fogueo hacia el público. Pues, de eso iba: de que pasase lo que pasase, esta noche no había vuelta atrás.




D.

Asistiendo al fin de las salas alternativas




Foto Txalo Toloza.
El cierre del Teatro de los manantiales.

D.

Plot, una propuesta de Claudia Faci




























Plot: ardid – argumento - complot – conjura – conspiración – intriga – parcela –solar – terreno - trama - trazar  Cuatro directores han sido invitados a participar en esta propuesta en la que, cada uno de los días programados, se pondrá en escena el primer ensayo de la idea que cada uno de ellos quiera materializar. 


Danza en diciembre 2009 


"JERK", DE GISÈLLE VIENNE /DENIS COPER. LAS MARIONETAS CORRUPTAS, LA TRASGRESIÓN OTAL EN ESCENA, LA VIOLENCIA EN VIVO

LA VIOLENCIA EN VIVO, 
Él está ahí, muy cerca. A escasos metros de mí. Ese chico casi imberbe con la mira entre dulce y perdida. Sentado. Solo, frente a nosotros. Inofensivo, indefenso. Tranquilo. Nos mira con una expresión casi aniñada, cabizbajo, como si tuviera vergüenza y no estuviera cómodo. Al final, somos nosotros los que nos hemos removido en el asiento, incluso le tenemos miedo. El chico guapo se ha hecho feo.
Él, la suma de todas las cosas cuya resultante es la maldad. Como si se tratase del mismísimo Norman Bathes en la escena final de “Psicosis” en la que dice que no mataría ni a una mosca (cuando ha matada su madre, a la mujer de la que creyó estar enamorado…) pero, a pesar de la negación, la lleva dentro. La maldad. Forma parte de él. Y de Jerk, también. Cómo se va transformando y llevándonos hasta el precipicio de la maldad, de la crueldad absoluta. Y no nos queda más remedio que ir con él y perder la esperanza de que haya algo que haga recuperar la armonía, la moral, la justicia.
A medida que el espectáculo avanza, le vemos transformarse en diversos personajes hasta, todos muertos, llegar a la ventriloquia, anulación total del gesto, de la palabra. Por tanto, una evolución conceptual nada fácil de (con)seguir, la complejidad y la existencia de varias lectura en simultáneo, de varios temas en sustratos que componen ese todo que, sin poder desglosarlo ni encajarlo, toma en todo momento el POV del asesino y niega, o deja en segundo plano, el del asesinado. Y, por consecuencia o extensión, deja en un no man´s land, que al final acaba por hablar de lo complejo que es el ser humano. Como dice en un momento –transcribo peor no textualmente: “los personajes que salen en las series son lo que hacen en la pantalla; las personas… son esos seres complejos sencillamente imposibles de entender…”
Para todavía hacer más potente ese infanticidio al que asistimos sin remedio, algunos de las víctimas son personajes de series: series que forman parte de nuestra infancia y, por tanto, es como si nos robaran a todos o desprendieran de aquellas cosas más queridas, de los buenos recuerdos, de lo que parece que nos deja totalmente desprotegidos porque si lo perdemos no lo podremos nunca recuperar: la ingenuidad.

EL IMPACTO

Primer motivo del impacto: esperar ver un espectáculo de títeres y que éstos resulten ser absolutamente perversos, malvados, violadores, asesinos... Deja con un nudo en la garganta ya sólo por ese infanticidio que no sucumbe a ninguna moral.
Ser “voyeur de títeres”, ver a títeres pelearse, darse por culo –perdón por la expresión-, matar uno a otro..


Segundo motivo de mi impacto: su trabajo físico. Y mi cercanía a él. El intérprete escupía, dejaba la baba caer, una bilis espesa goteando a borbotones sobre el suelo, junto a la silla, después de haber generado todo tipo de sonidos guturales, de haber simulado con sonora verosimilitud un coito. Un espectáculo 100% fisiológico, de bajos fondos. No sólo por lo frontal y falta de adornos, de sus temas ilícitos y violentos; sino por la propia puesta en escena. Títeres vestidos con chándal o vaqueros, con caretas de oso...
Tercer elemento de total desconcierto e impacto y, para mí, el mejor elemento escénico-narrativo: la continuidad, la extrapolación de la historia de esos actos vandálicos y criminales. No a la moralina, adonde estamos acostumbrados nos las lleven, sino precisamente a darle voz, lo que nos resulta también violento. Inquietante. Grotesco. Que, en vez de condenar se le cite, que un catedrático de universidad de psicología, como parte del espectáculo, al que él al principio, cuando se dirigió a nosotros quiso hacer un especial agradecimiento. Que este profesor se interese por él y lleve a sus alumnos a sus obras. Que le escriba una carta y que ésta sea leída en off al final, para que podamos escucharla, que en ella le diga que le envía el mejor ejercicio como material de registro, por si fuera de su interés. Sin juzgarle, sin juzgar la atrocidad de sus actos, teniéndolos en cuenta apenas como motor de inspiración.
Cuarto motivo: Cómo el protagonista/intérprete daba voz a cuatro personajes, incluido él mismo, en una mezcla extrañísima de realidad y ficción, que transgredía todas las barreras y todo lo que nos puede proteger o amortiguar el impacto.
Personalmente, nombro a "Jerk", de la compañía Gisèlle Vienne, en colaboración con el polémico, y aun desconocido para mí, escritor norteamericano Dennis Cooper, interpretado por Jonathan Capdevielle, el montaje más radical que he visto nunca (y creía haberlo visto "todo" en teatro alternativo…)
Basada en una historia real, la de un asesino en serie que, con la ayuda de dos chicos, mató a veintisiete jóvenes y los enterró en un cobertizo, no sin antes ultrajarles, abusar de ellos, desgarrarles, cortarles dedos o testículos, romperles el cráneo con un bate de béisbol…es, como la obra, la más absoluta de las apologías de la violencia.




*
EL POSICIONAMIENTO
> Si alguien no está acostumbrado a lo extraño, lo enajenado, lo abyecto y lo desconcertante, verdadero sello/adjetivos de lo profundamente contemporáneo, le recomiendo que no vea este espectáculo. No me hago a la ida del efecto que esto le pueda causar. Aunque, más que asco, le provocará un absoluto rechazo: Considerará lo políticamente incorrecto un recurso fácil, no reconocerá el mínimo ápice de belleza, lo tachará de un mal espectáculo y se irá de la sala. Se librará. Se le envenenará la boca de ira y despotricará.
> Si alguien si lo está - acostumbrado a lo extraño, lo enajenado, lo abyecto y lo desconcertante -, o cree estarlo, entonces que lo vea. Aun creerá tener la decisión de discernir entre lo que le resulta cómodo e incómodo, pero no encontrará nada del primer tipo. No se arrepentirá pero le provocará un efecto perverso e inquietante, le removerá y casi le vaciará por dentro. Le dará una oportunidad al desarrollo violento de los hechos, aun a expensas de saber que esto no le reportará nada, y no se confundirá. Así será.
Los hay que condenan como base de un trabajo artístico lo violentamente cruel, la violencia salvaje, gratuita, incluso verídica (a los que tal vez se les pasa que el teatro alternativo contemporáneo en general hace tiempo que ha dejado de pretender agradar); Y los hay que consideramos que estos temas perversos son los más desprestigiados y, sin embargo, fuente de toda una “corriente” de propuestas de bastante complejidad, en términos de tratamiento y de puesta en escena, que bien vale la pena seguir de cerca.

Y yo, arrepentidísima de haberme ido perdiendo grandes espectáculos que han pasado ya por el Festival de Otoño -lacrème de la crème de la vanguardia escénica, la cita imperdible con el escaparate internacional de las nuevas tendencias y de todos lo híbridos y propuestas más innovadoras en materia de de danza, teatro, etc.- ayer intenté ponerle remedio y fui al Teatro Pradillo. Y, una vez más, lo confirmo como uno de los espacios más arriesgados y punteros en programación, con Laura Kumin al frente. Y es que no era "plato fácil" lo que ayer se vio allí…




*
EPÍLOGO...
LA MUERTE CONTEMPORÁNEA, PUESTAS EN ESCENA



Aunque esta propuesta es de lo más personal y apabullante, que poco puede recordar a algo más que al propio efecto que produce, me ha venido a la cabeza "Elephant" de Alan Clarke, que creo que podría estar casi en el mismo grado de violencia, en cuanto a la indiferencia. y la normalidad, la "violencia normalizada". Post que ya escribí en su día y que os animo a que leáis, o al menos a ver es material tan impactante sobre los "ESTADOS DE VIOLENCIA". (las diferentes puesta en escena de las varias muertes de Elephant)


(Obviamente la pantalla marca una frontera y una cercanía o un alejamiento que poco -o nada- tiene que ver con el del teatro y la cuarta pared...)