Mostrando entradas con la etiqueta Polémicas Chorras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Polémicas Chorras. Mostrar todas las entradas

Se acabó la fiesta: 1.000.000 de euros para comprar una pantalla de leds

lo_fi_faces_samuel.jpg

Se acabó la fiesta. Se acabó el dinero. Lo dice la Crisis: No hay dinero público, salvo para financiar al sistema que gestiona el dinero público.

Es momento, por propia honradez, de recordarle al sistema, y a los que lo han desarrollado de esta guisa, quién les puso ahí. No son sólo los votantes. Los que levantaron lo que Vds. hoy gestionan, no votan. Ya hace años que se han dado cuenta que esta democracia en mentira.

Esa gente es la que hace la cultura, sus trabajadores, en muchos casos precarios.
Funcionarios, acuérdense que no están trabajando para rendir pleitesía a su amo, sino a la cultura de este país. Eso es lo que queda.

Entonces en plena tormenta, cuando se niegan las subvenciones y se da la espalda a tantos proyectos… ¿quién ha sido el gilipollas que ha decidido gastarse un millón de euros en un pantalla gigante de leds para el exterior del Medialab Prado?

Pero que se han creído, pero que labor se creen que tienen que hacer en sus despachos culturales.

Trabajemos ya a favor de una verdadera Cultura popular. Y qué se termine esta farsa.
D.

Opa hostil

JPG - 15.3 KB
Uno de los trabajadores del Teatro Pradillo de Madrid hace un análisis en voz alta. En el contexto de cierres continuados de salas madrileñas, el teatro alternativo pierde y la cultura privada e institucional gana. Ciao. Adiós.

Su modelo personalista se basa en la autogestión de los recursos propios y las ayudas institucionales. Las salas alternativas se abrieron hace 20 años por empuje y necesidades varias, como el deseo sincero de libertad creativa y de organizar una nueva manera de relacionarse con el público. Hoy son pocas las que resisten, y a causa de una serie de procesos padecidos en la ciudad, en los últimos años, su empuje es casi invisible, a pesar de seguir siendo el motor subterráneo de gran parte de la escena pública y privada.

La producción y distribución del teatro tiene una deuda con estos espacios. Y ante la anodina realidad que nos rodea, las salas parecen representar, a pesar de sus limitaciones, los únicos centros de producción de cultura popular.

Su funcionamiento, así como el de otros espacios artísticos de pequeño formato o centros sociales, nos hace soñar con un modelo formado por cientos de salas alternativas autogestionadas en red, que permitan la creación y distribución de una producción teatral libre y alternativa.

Desde principio del año 2000 las instituciones patrocinadoras de la cultura adoptan un nuevo modelo que tiene que ver con el desarrollo de políticas de creación y gestión de grandes espacios culturales. Curiosamente independientes entre sí, se basan, en la mayoría de los casos, en aportar uso o nuevo significado a un edificio singular o, lo más común, en la reforma y construcción de uno anexo al ya existente.

Dotaciones inmensas como el Matadero o la ampliación del Reina Sofía, proyectos de espaldas al entorno circundante, verdaderas puntas de lanza y estimuladores de los procesos de gentrificación urbana, y que, como novedad, comienzan a tratar a sus usuarios como clientes.

La burbuja cultural

Este movimiento, paralelo al auge inmobiliario, ya empieza a denominarse en medios especializados “burbuja cultural”.

Todas las instituciones con actividades en Madrid han estado implicadas en ello: el Ministerio de Cultura –Reina Sofía, Centro Dramático Nacional (CDN) o Instituto Nacional de las Artes Escénicas y Musicales (INAEM)–; el Ayuntamiento (Circo Price, Matadero, Intermediae); la Comunidad de Madrid (Teatro del El Escorial); el Canal de Isabel II (Teatros del Canal); hasta la Obra Social de Caja Madrid (Casa Encendida) o la de la Fundación La Caixa (Caixa-Forum). Todas las acciones y recursos públicos se han unido para, en mayor o menor medida, colaborar con la mayoría de los anteriores procesos de especulación cultural, vía acuerdos marco, de patrocinio, subvenciones, cesión e intercambio de bienes públicos.

Una política común, al margen de la ideología partidista. Como nota alarmante, este modelo de pelotazo cultural está lejos de haber acabado, y se prevé, a pesar de ignorar completamente el movimiento cívico que se convocó alrededor del edificio de la tabacalera de Lavapiés y que lo reivindicaba como un centro social, la construcción en dicho espacio del futuro Centro Nacional de la Imagen.

Llega el momento del contenido

Arte contemporáneo, artes escénicas. Las etiquetas de la modernidad acaban por aportar su sentido al contenedor. Pero la realidad de una producción cultural escasa hace que, muy de vez en cuando (¿o no?), el teatro y la creación alternativa acabe mostrándose en estos nuevos espacios. Un acto que deja patente, no la oportunidad que representa el cambio de escenario o la capacidad de apertura de las instituciones culturales, sino la precariedad del mundo alternativo. Presupuestos millonarios contra autogestión.

David condenado al olvido y a la indiferencia por Goliath. Dos modelos cada vez más antagónicos conviven en la creación y estimulación del tejido cultural madrileño. Y no sabemos por cuánto tiempo. Esperemos que, para sorpresa de muchos que creyeron que la cultura es patrimonio de todas y todos, la labor de estos años no tenga por fruto ahondar aún más en las diferencias de este modelo de precariedad cultural, cuya financiación es, además, paradójicamente de todas y todos.

D.R.
www.tinapaterson.com en el Periódico Diagonal 5 de marzo 2009.

CARTA AL ALCALDE

Juan Úbeda y Elisa Gálvez

Juan Úbeda y Elisa Gálvez, responsables de la sala de teatro (cerrada) El Canto de la Cabra

Los políticos culturales ignoran la realidad artística de esta ciudad
Cerrar un teatro es algo muy difícil. Haber dedicado 18 años a este proyecto y cerrarlo es algo muy difícil. Es increíble que un teatro tan pequeño en una ciudad tan grande haya activado la escena de la manera que lo ha hecho. Es lamentable que un proyecto como éste, cuyo fin era mantener un espacio, un lugar donde la escena contemporánea y la experiencia artística pudieran manifestarse, no haya tenido el apoyo suficiente para crecer. Pero lo más inverosímil y lo más lamentable es que durante todos estos años, un teatro sin dinero para programar con un total de 170 metros para todo y un aforo para 60 espectadores, haya sido casi exclusivamente el único espacio para las artes escénicas no convencionales en Madrid.

Se ha hablado de nuestro cansancio, de nuestro agotamiento. No es que lo vayamos a desmentir, pero ciertamente no es motivo suficiente, ni mucho menos. Sabemos bien lo que significan estas palabras y no es cansancio ni agotamiento lo que nos ha llevado a tomar esta decisión. Era importante para nosotros anticiparnos a la tragedia. Cerrar el teatro antes de su derrumbe, cerrar el teatro antes de que aquello no tuviera razón de ser.

En nuestra última obra estrenada Trece años sin aceitunas nos estábamos despidiendo de El Canto de la Cabra como Sala de Teatro. Luego hicimos un epílogo donde hablábamos de las alucinaciones. Después sólo nos quedaba ser consecuentes. Tal vez todo sea eso, otra de nuestras alucinaciones, quién sabe.

Hace unos años escribíamos en el propio programa de la sala que no teníamos muy claro si nos daban por muertos o nos daban por culo. Ambas cosas, nos dieron. Y cuando decimos esto no estamos hablando únicamente de nosotros, hablamos de muchos otros, de varias generaciones de artistas ignorados por una manera de entender el teatro.

Este cierre tiene algo de desesperación, algo de renovación y mucho de que señores de la Administración, gestores culturales, consejeros, programadores... hagan su trabajo. Es imposible llevar a cabo políticas culturales en una ciudad dando la espalda a la evolución artística que se está desarrollando en ella. La programación en nuestra sala ha sido excelente, a casi ninguno de ustedes les ha interesado nada.

Ahora la sala ya no importa, no existe, lo importante no es el cierre, hemos hecho en este espacio todo lo que podíamos hacer, lo importante es justamente eso, lo hecho, lo que hemos podido hacer y lo que podría ser posible seguir haciendo si los medios con los que cuenta la Administración se dedicaran a ello en lugar de tanta cabalgata nocturna, tantas inauguraciones, tantos canapés y tanto usar la creación contemporánea únicamente como eslogan para "sus" grandes centros.

El problema está en que las cosas se llevan haciendo de manera absurda y equivocada demasiado tiempo y todos, políticos, periodistas y artistas nos hemos creído que son así. Los políticos culturales llevan tanto tiempo sentados en sus despachos ignorando la realidad artística de la ciudad y ejerciendo de productores privados, que se les ha olvidado cuál es su cometido y para qué están ahí. Como cuentan, además, con el respaldo y el silencio del resto de las empresas, instituciones y grandes medios de comunicación, en lugar de ejercer su labor pública de apoyo a las artes, creen que deben funcionar como grandes empresas productoras del ocio con sus campañas publicitarias, sus carísimas producciones, sus centros exclusivos y excluyentes, sus pactos secretos y, como todo gran emporio, con su obra social. Porque las dichosas subvenciones no son más que una especie de obra social de mínimos presupuestos. Y en cuanto a los artistas, llevamos tanto tiempo en esta nebulosa que nos la podemos acabar creyendo. Podemos acabar creyendo que las ayudas son ayudas y que los teatros no son nuestros. Y podemos acabar pensando que no servimos para nada y que la cultura de la ciudad no está en nuestras manos sino en manos de una gente ajena y lejana. Y finalmente podemos acabar en sus despachos, pendientes de sus movimientos con el único deseo de que su ocurrencia no nos perjudique en exceso.

Con la desaparición de este espacio desaparece para muchos un lugar compartido durante años, noches memorables, noches de calor, imágenes nunca grabadas y mucho contacto humano. A todos ellos, como a usted, les queremos decir que estamos jodidos con este cierre, y con esta ciudad que odiamos y amamos mucho. Seguiremos mostrando nuestro trabajo en otros espacios; nos gustaría trabajar en Madrid, desarrollar nuestra obra en Madrid, pero si la cosa no cambia tendremos que continuar buscando otros lugares, tendremos que abandonar la ciudad y seguiremos preguntando: ¿por qué?

Tenemos conversaciones en las que nos preguntamos cómo nos encontramos en nuestro estado actual, carentes de sala, abandonados al azar, pero de momento sólo nos lo preguntamos. Si no pasa nada más que las cuatro notas de prensa y los inevitables rumores y chismes de bar tendremos motivos para saber que el cierre era inevitable y si pasa, bueno, si pasa algo, lo que sea, un movimiento, algo que se detiene, alguien que recapacita, una brecha que se abre, además de inevitable habrá servido para algo.

Propuestas para hacer un poco más rica a la industria del entretenimiento privada, y ¡gratis!


El musical madrileño tras años de bonanza y burbujaza, está en crisis. Recordemos los temas de algunos de ellos y el público a quien iba dirigidos:

- La musiquilla filogay de ABBA: para adolescentes viejos y madres en la pubertad.
- Las alegres tonadillas de Mecano: mariconadas para pobladores del extrarradio de Toledo.
- Los musicales macdonal (Gatos, Fantasmas, Reinas, etc.): comida basura para oligofrénicos.
- Anna Frank: sin comentarios...

¡Redios! Pero con semejantes argumentos, no se explican todavía porque la están palmando. Tranquilos, aún no está todo perdido: ¡Salvemos la industria del musical madrileño!

¿Pero cómo? Muy fácil, aquí una propuesta para que vuelvan a llenar sus arcas de billetazos de 500 euros, y encima se la doy ¡gratis!:

Veamos, qué temas, y quién los monopolizó durante años, resumen el gracejo y el tipismo local, eran de risa, encima se veía carne, y eran supercomerciales: Pues las películas de Don Mariano Ozores. Si, amigos productores del sector privado de la escena aguirresca, dejen de dar palos de ciego y produzcan ya un musical sobre las pelis de la familia Pescozores. En concreto, y para empezar a lo grande, se pueden centrar en la legendaria serie de flims protagonizados por los inolvidables Esteso y Pajares.

Ya me lo imagino en los grandes luminosos de la Gran Vía:

Los Bingueros, el Miusical.

Los auténticos actores, aún en la memoria de todos, podían participar con algún cameo, pero en el papel de Fernando Esteso yo pondría al gracioso de Cruz y Raya, y como Andrés Pajares, al Follonero de La Sexta, que te partes el ojete nada más verle...

Anoche se nos ocurrió, tomando unas cañas en el Portomarín, tras ver una joyita del festival Escena Contemporánea.
D.


www.tinapaterson.com

En Sevilla se mata a la danza contemporánea

Si, en Sevilla se mata poco a poco a la danza contemporánea.

Sacrificio presupuestario llevado a cabo por los matarifes de la ignorancia y lo chabacano.
Se acaba el Mes de Danza de Sevilla, cita de la danza contemporánea en la ciudad sureña, levantada con fuerte ímpetu durante 15 años y con vergonzante precariedad de medios por María González y Fernando Lima.
Se acaba, se muere....

Pero, hay quienes se están moviendo para intentar salvarla.
Han creado la plataforma: apoyoalmesdedanza.com

Únete ya. Difúndela ahora.
D.

“Indisciplines”, Associació d’artistes escènics, 22/11/2008

No pretendo ofrecer una crónica exhaustiva de lo acontecido en “Indisciplines”, entre otros motivos porque no asistí a la totalidad de los actos. Así que sólo hablaré de ciertos aspectos que me parecen de especial relevancia. En la confrontación entre críticos y artistas a la que me invitaron, Txiki Berraondo dijo que el teatro en Cataluña es terriblemente mediocre, ya sea bajo la etiqueta de “contemporáneo/transdiciplinar” o bajo la etiqueta de “clásico/convencional”. Ninguno de los allí presentes la contradijimos. Porque tiene razón. Es cierto que el teatro contemporáneo está más conectado con nuestra realidad, tanto en la forma con el fondo. Y también es verdad que las artes escénicas contemporáneas tienen más derecho al fracaso porque a veces sus principios son experimentales y el riesgo es mayor. Pero a menudo el nivel de calidad del mismo (salvo honrosas excepciones) no se eleva demasiado por encima del teatro más convencional e industrializado. Flota en el aire una cierta laxitud que requiere que todos desenterremos el hacha de guerra y subamos el nivel de exigencia.

Los mayores nos advertían del riesgo de que esta nueva generación se aposente al igual que ha ocurrido con tótems de la vieja guardia. Éste también es un peligro que hay que tener muy presente.

Agradezco enormemente a la AEE que haya abierto este debate y que haya sabido implicar partes tan diferentes como creadores ilustres de la tercera edad, críticos, docentes y alumnos del Institut del Teatre, artistas de ámbitos distintos y recorridos heterogéneos. Las discusiones que se llevaron a cabo eran necesarias y se veían legitimizadas por esta amplia participación.

Ojalá la administración y la sociedad dejen de pensar en la cultura en términos de entretenimiento y rentabilidad económica. Ojalá los creadores sean más ambiciosos y rigurosos en sus propuestas. Ojalá las artes escénicas contemporáneas consigan un espacio de exhibición de primera línea. Ojalá los sistemas de producción, exhibición y distribución no condenen las artes escénicas a la muerte o bien a producciones anodinas. Ojalá se consiga conectar estas artes con el gran público. Ojalá los medios de comunicación se hagan eco de estas propuestas y las acompañen con un incisivo juicio crítico. Ojalá la empresa Focus deje de hacer uso de fondos públicos para producciones de ínfima calidad que se hacen pasar por alternativas y no tienen otro fin más que el beneficio económico. Ojalá se amplíe el mediocre presupuesto que se le asigna al futuro Consell de les Arts y que éste se ponga en marcha pronto.

Pero mientras no se dan estas condiciones ideales, sigamos cultivando el estrecho margen “underground” que sobrevive en la ciudad. Por ahora es todo lo que tenemos y de eso depende el futuro. QP.

Rodrigo García a EL MUNDO

AGNÈS MATEUS amb rodrigo garcía

PARA RECORTAR

Hay una fotografía de Lucio Fontana en su estudio –en realidad hay muchas fotografías de Fontana trabajando– que me gusta especialmente. Se ve un lienzo blanco, enorme, montado sobre un caballete al fondo del atelier y en primer plano aparece un brazo de Fontana, solamente un brazo en camisa blanca con el puño un poco arremangado y en la mano, bien apretada, va la cuchilla abierta. Fontana está a punto de entrar a matar a esa tela inofensiva –aunque en la foto la tela parece que respira agitada–. En realidad va abrirla y darle vida. Está a un tris de rajar el cuadro y abrir otra dimensión espacial en la tela y también en el arte de pintar cuadros. Por pincel, lleva un puñal.

El cúter en la mano de Fontana es un objeto delicado que no oculta sin embargo todo su potencial dramático: está hecho para rajar, herir, desangrar, crear. No hay que hacer un esfuerzo para llegar incluso a oír en esa foto el traqueteo de la hoja deslizándose hacia fuera, si atendemos a la posición de la mano del artista. Hay una actitud a la hora de hacer obras de teatro que se asemeja a esa fotografía. Al menos yo lo veo así esta tarde, que me siento a redactar un encargo: contar algo de mi trayectoria como creador de piezas escénicas.

Hay obras de teatro que se hacen con pinceles y paletas de colores pastel y en las antípodas están las que se hacen con objetos punzantes. Y hay, sobre todo, trayectorias de artistas que han elegido una u otra herramienta o alguna de las tantas que habitan en el centro de esta dicotomía que planteo: de un lado el teatro para divertir, sorprender, agradar –lo llamo el teatro callado–, enfrentado al teatro que, crispado ante el estado de las cosas, responde. Me da lo mismo que llaméis político a ese teatro. Para mí se trata de poéticas, porque cada creador ha encontrado su manera particular de expresar su malestar y su esperanza, y ha puesto manos a la obra para edificar sobre el barrizal y en la tormenta. Supongo que esto último es lo más parecido al teatro original, que se ocupaba de los asuntos que inquietaban a los ciudadanos de la Grecia antigua, calaba en las almas y enaltecía la poesía.

Es significativo que sea precisamente esta concepción del teatro la que España menosprecia, oculta y ningunea. Mujeres y hombres como yo, con una trayectoria parecida y similar visión del trabajo –social– del artista, hay a montones en nuestro país y lo sorprendente es que detrás, terca, llega la nueva generación insistiendo en lo mismo, tal vez por no haberse percatado de nuestro fracaso.

La gente de mi generación maduramos el fracaso desde finales de los años ochenta hasta ahora, porque hemos conseguido un público fiel, exigente, ansioso por ver “qué diremos en la siguiente pieza”, impacientes por debatir y al mismo tiempo no supimos hacer entender a los gestores culturales que nuestras caligrafías eran necesarias.

A la par, el fracaso de los teatros nacionales en España fue escandaloso: difícil encontrar en ningún rincón de Europa programaciones tan conservadoras y deficientes. Parece que los gestores culturales se han ocupado de proteger a los ciudadanos de un teatro diferente sólo porque era diferente. Si usted quiere ver una tela rajada a cuchilla, vaya a verla a un espacio alternativo, te dicen en España. Si en cambio usted quiere ver un cuadro figurativo generalmente mal pintado, tiene toda una red de teatros públicos y centros culturales que dependen de cargos políticos que compran para sus pintores de corte todos los pomos color pastel hasta agotar existencias.

Metiéndome donde no me llaman y sin el permiso de nadie, me hago portavoz durante los diez o quince minutos que dure la lectura de esta página, de tantos creadores teatrales amigos, conocidos o simplemente admirados desde mi posición de espectador, por mi calidad de excepción. Tuve, por azar, la posibilidad de mostrar las mismas obras ninguneadas por las instituciones y los grandes teatros en España, en los festivales más prestigiosos del mundo. Es de risa: cuando mi compañía representa a España en el Festival de Aviñón, por ejemplo, resulta que la producción es del Teatro Nacional de Bretaña o del Auditorio Nacional de Roma, y la ensayamos a tres mil kilómetros de nuestras casas. ¿Por qué digo esto? Porque los años pasan y la historia se repite. Hoy un artista joven que empieza, empieza igual de jodido que yo y mis compañeros hace una veintena de años.

Nunca es tarde para arrancar las raíces podridas de nuestra política teatral y plantar algo acorde con el tiempo que vivimos y la tierra que tenemos, que es fértil aunque esté descuidada y pisoteada. Generalmente, los que cortan el bacalao metidos en despachos o salas de reunión, tienen una o dos secretarias que cada mañana despiezan con tijeras todos los periódicos del día, nacionales y regionales. Ellas recortan los artículos relacionados con su parcelita de poder y los sirven para que el que corta el bacalao eche una ojeada a los asuntos que le atañen y los manche de café. Digamos sin más rodeos que el objetivo de esta página es ser recortada por una secretaria y acabar en un despacho con un lamparón de grasa de cruasán.

Suponiendo que esta hoja mutilada, separada brutalmente del cuerpo de la revista, está encima de la mesa y que su destinatario –el que corta el bacalao– ya ha llegado a este párrafo que vosotros leéis ahora, aprovecho para decir, antes que nada: amigo, para de cortar el bacalao, que no sabes. No te fíes de tus asistentes, que no saben. No te fíes de tus consejeros, que tampoco saben. No designes a dedo a nadie, que eso ya no se estila y que tú, insisto, de esto no sabes. Promueve foros. Compra más cruasanes, invita a café. Paga el Ministerio de Cultura. No es tirar el dinero. Forma consejos de pensadores y cuídate de incluir a tantos que tendrás que salir a comprar más sillas. Compra bastoncillos, hurga en tus orejas. Dale a cada uno la misma importancia. Que los de seguridad dejen entrar a todos, a pesar de presentarse mal vestidos y sin afeitar. También quiero que sepas que la cultura no son cifras exclusivamente, que la progresión de las ideas es insospechada y caprichosa. Busca soluciones en el debate plural, que tú no sabes de qué va este asunto. Sólo estás ahí para reunir ideas. Dale un sentido a tu salario. Eres importante. Tu silencio es muy importante. Que sepas escuchar es muy importante. Que tomes decisiones con conocimiento de la situación es muy importante. Como en la foto de Fontana, la tela está ahí esperando. El tiempo apremia.

Rodrigo García, EL CULTURAL (EL MUNDO) 13/11/08. Foto: Agnès Mateus a “Aproximación a la idea de desconfianza”.

Vía Blog de l’Associació d’Artistes Escènics (AAE)

¿Con mas información de obras anteriores la actualidad sería otra?

¿La falta de movimiento en lo escénico se debe a esta falta de información?. Que papel juega Teatrón aquí?

Siempre he sentido la falta de información visual de obras y experiencias escénicas de cualquier ámbito. Ahora que podemos tener una herramienta que permite que esta información circule no podemos decir que cuando alguien cuelga una obra de hace tiempo se este haciendo un homenaje. No podemos estar con remilgos de actualidad. Todo es actualidad en el momento en que existe. Las escénicas son obras públicas como una novela pero a diferencia de estas desaparecen. Esto implica una evolución mas lenta de lo teatral por que la información que queda es escrita (manipulada) y la poca información visual que hay esta perdida por ahí en archivos invisibles. Por esto colgar una obra de hace seis años no es archivo sino una voz en la actualidad de la escena.

Hay un dialogo que se da a menudo entre colegas escritores y es el uso de las referencias, el como hablan de los modos de hacer con apoyos reales porque los libros están al alcance de la mano para verificarlos, destronarlos o influirse. Los de la escena toda la vida hemos contado con muy pocos documentos. Por asociarlo al caso de los libros lo que tenemos son opiniones y ensayos varios y casi nunca la obra real o en su caso la voz del autor. Tampoco hay que negar el escaso interés por lo poco que hay desde este arte donde hemos hecho callo en la desinformación ¿verdad? Son mas los inspirados que los prácticos, es decir, insulsos de portada. Lo que significa que cuando los callistas culturales intervienen pueden raspar por donde sea con la confianza que da la anestesia general.

Se conserva la información visual de vacas sagradas en archivos de algunos centros de la cultura (NY, París…) pero seguimos sin contar con la información de la historia mas cercana. Sin ir muy lejos aquí en Barcelona resulta imposible acceder a las creaciones de hace tres años de la mayoría de los creadores actuales. Las entitats catalanas se dedican a hacer catálogos de artistas locales con menos información que un programa de mano, sin darse cuenta de que todo aquello que apoyan ahora y que subvencionaron antes, a las generaciones venideras no les sirve como apoyo. Todos hemos sido, somos y por un tiempo seguiremos siendo generaciones tuertas.

El discurso “es que un directo nunca puede ser mirado o experimentado a través del video como lo es en la realidad” es cierto. Pero esto no quita para que la obra pueda verse en vídeo y seguir informando en vez de desaparecer del contexto general. Verlo en pantalla siempre dará una idea mas aproximada de la obra que cualquier texto escrito.

Valoro que en teatrón la gente de rienda suelta a sus impresiones, fechas de sus actuaciones, textos varios, guiones de obras, etc…son parte de la realidad, pero en mi caso preferiría que soltaran sus trabajos.

…y es que hace tiempo que no asisto a una obra o presentación de cualquier tipo donde no haya una cámara. ¿Donde están todas esas imágenes? ¿Son solo para los programadores y para los doscientos que en esa ciudad lo vieron? ¿El sentido práctico de esto sería crear muebles domésticos para guardar miniDVs postumos?

Carmelo Salazar en Tea-tron

Interesante...
D.



Teatro gratis... para los jóvenes británicos

REUTERS - Londres - 23/09/2008 13:01

Los jóvenes británicos tendrán la oportunidad de ir gratis al teatro, gracias a una iniciativa que aspira a conseguir una renovación del público, según anunció el Gobierno.

El plan, que costará 2,5 millones de libras (unos 3,15 millones de euros), se aplicará desde febrero de 2009 e implicará a 95 teatros de toda Inglaterra, que ofrecerán una parte de sus entradas gratis a cualquier persona menor de 26 años.

El objetivo es regalar un millón de entradas para marzo de 2011

El objetivo es regalar un millón de entradas para marzo de 2011, indicó el Departamento de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte.

"Una persona joven que asista al teatro puede encontrar una experiencia emocionante, y puede verse inspirado para explorar nuevos horizontes", comentó el secretario de Cultura, Andy Burnham.

Más --->

Aquí los mjubiklados, allí los jóvenes. Curioso...
D.

Vendo butacas

El teatro es una de las industrias más pujantes de la Comunidad de Madrid. Es con la de servicios, es decir bares y restaurantes y comercios textiles, los únicos negocios que a día de hoy se abren, a pesar de los abusivos precios inmobiliarios que, no nos engañemos, son los verdaderos culpables de la crisis.

Pero, tras la noticia de ayer del cierre de una sala alternativa (con subvención sobre la programación), hoy nos enteramos de dos hechos alucinantes y muy sintomáticos de como están las cosas en el mundo del teatro madrileño.

La Comunidad de Madrid (Esperanza Aguirre, PP) adjudica la dirección del Teatro del Canal (titularidad pública, sustituye al Teatro Albéniz -en régimen de alquiler y que va a ser derribado cuando se rescinda el contrato con la Comunidad de Madrid-) a Albert Boadella, además de convertir a Els Joglars (compañía que sobrepasa con creces la media de calidad de cualquiera de acá) en la compañía residente de nuevo espacio cultural. Polémica elección, no por el origen territorial del director (no piensen tal cosa, no sean necios), sino por que se trata del enésimo caso de elección de un cargo público de la Cultura, por su amplísima trayectoria y sus grandes cualidades artísticas. Es decir, a dedo.

El Teatro Lara (privado) quiere subastar sus butacas centenarias con el fin de sacar pasta para su reforma. Una pena, pues todo su conjunto denominado La Bombonera, es una joyita arquitectónica de altísimo valor histórico.

¿Mala fe? ¿Mala gestión? ¿Desidia?
D.

Catalanes malísimos


Las polémicas teatrales casi siempre se montan, al igual que en el cine o en los toros, para vender más butacas. Que si fulanito se acuesta con menganita, que si el matador Tal se enfrenta a Pascual, etc. Lo dicho: marketing emocional, ruido y amarillismo.

La polémica sobre el teatro catalán en Madrid, basada en argumentos como su prioridad en las agendas de los concejales (catalanes a su vez) para los fastos del 2 de mayo, etc., no se si hará que se vendan más entradas, o si arrimará la sardina de la subvención a alguna ascua, pero a mi personalmente su sola mención hace que se me caiga la cara de verguenza de vivir en Madrid.

Pensaba argumentar en contra de quien defiende el "abuso catalán", dar ejemplos de otras reciprocidades y agravios, buscar y adjuntar datos, dar ejemplos... pero, la cosa es tan endeble que prefiero simplemente ponerme a insultar a esa gente que se creen que son el teatro en Madrid: ¡Casposos, ignorantes, aficionados!

Estoy por pedir el domicilio fiscal en Barcelona, ya.
D.

Por partida doble

Julio Bravo en los foros de Ophelia.net y Mariano Rochman que aportan más opiniones sobre la Sala Ítaca y su desafortunado cierre:

Recibí un mail de la Sala Ítaca donde ofrecían la posibilidad de expresar lo que sientes en relación a su cierre a finales de abril.
La mayoría no sabrá que debo haber sido de los primeros, fuera del entorno íntimo de la gente de la sala, que se enteró de su inminente cierre, el 22 de mayo tenía fecha de estreno de mi obra “Agujeros Negros” y obviamente la gente de Ítaca debió, a su pesar, informarme que no la haríamos, cierran porque su situación económica es insostenible.
Lo primero que me vino fue una sensación de angustia, de tristeza, tenía que hablar con los actores y compartir el amargo sabor de no poder mostrar nuestro trabajo, nuestra ilusión, nuestro arte; Y todo porque la sala cierra. Uno de los pocos espacio alternativos que hay en Madrid, no puede seguir adelante, y no hablo de ganar dinero, sé fehacientemente que ninguna de las pocas salas alternativas que hay lo ganan, sino de poder mantener el espacio con un mínimo de dinero.
¿Cómo se llega a esto? ¿Cómo un país donde se habla de crecimiento año tras año y una comunidad como la de Madrid que se jacta de su progreso constante no hace nada por mantener los pocos espacios de cultura?
¿Es posible que espacios donde entran 50 espectadores tengan los mismos requerimientos que los grandes teatros?
Pienso que los espacios culturales si bien tienen dueños, hay algo tácito en donde de alguna manera son de todos, más si tienen alguna de las pocas ayudas que dan en el Inaem, ayuntamiento o en la comunidad. ¿No es responsabilidad de ellos mantener estos espacios abiertos? Pensando en la desaparecida sala Ensayo 100 o en el intento de cierre del teatro Albéniz parece que no.
Veo lo que se gasta en eventos como “La noche de los teatros”, “la noche en blanco” y otros tantos emprendimientos de dudosa calidad artística y pienso si no sería más interesante invertir en fomentar que la gente vaya más al teatro o en departamentos de apoyo y cuidado a los teatros y compañías alternativas.
¿Deben las pequeñas y mediana compañías aplicar para las ayudas con las grandes productoras? La respuesta es obvia.
Reflexiono en lo que pasa con el teatro en Nueva York, París o Londres, muchos me dirán que sus economías son bien diferentes, pero creo que lo diferencia está en la posición cultural, basta con mirar a Buenos Aires, donde se hace teatro en salones de pisos, peluquerías situadas en séptimas plantas, sótanos y salas con poca infraestructura, apoyo económico y solvencia. Eso sí, hay un público constante y una posición cultural diferente.
Mi sensación de angustia y tristeza es por partida doble, no sólo en esta ocasión me he quedado sin sala donde hacer mi obra, además veo cerrar otro espacio hecho con esfuerzo, ilusión y deseo y nadie hace nada. ¿Estaré viviendo en una ciudad donde no tiene cabida el teatro alternativo? Como pregunta retórica tiene una respuesta clara.

Mi respetuoso saludo y apoyo a la gente de la Sala Ítaca.
--Mariano Rochman, 17 de abril de 2008.

¡Échale teatro!

La patética, por decir algo amable, campaña de una concejalía de las artes del Ayuntamiento de Madrid que parece haber perdido el norte, contrasta con el tristísimo cierre de la sala Ítaca.
Teatreros, hay que joderse.
Os dejo con el conmovedor texto de despedida, escrito por la buena gente que la llevaba hasta ahora.

Perdón por haber existido
José Ortega López

Es difícil encontrar el tono de una despedida, cuando uno dice adiós a un proyecto en el que te has dejado la bolsa, la propia y parte de la ajena y la vida. Hay ratos que te sientes poseído por una cólera que ¿cómo no?, crees de los justos y como un Quijote patético quieres arremeter contra los gigantes que has visto tantas veces disfrazarse de molinos. No hay nada que le guste tanto a los gigantes como vestirse de molinos. Decir la verdad, toda la verdad es imposible, no estamos tan locos: nadie nos creería: es demasiado perturbadora. Decía un clásico si quieres hablar del correo, cuenta la historia de una carta. Ítaca ha sido una carta de amor que no ha encontrado destinatario, pero a cambio ha ido desvelando algo del juego...

¿Qué más decir? Que hemos amado con pasíón el teatro, que a pesar de todo hemos sido felices intentádolo, que no hemos querido caer en el conveniente cinismo, que animamos a cuantos siguen intentándolo con ilusión y coraje... Que nos llamamos María José Sarrate, Giovanni Holguín, Pepe Ortega..

Gracias, a los críticos que se han dignado a venir, al publico, niños y adultos, a la buena gente, que todavía hace respirable el mundo. Silencio. Se traspasa.

Estamos en época de elecciones

Un texto de Javier sobre las elecciones. ¿Elecciones? ¡¿De qué elecciones hablan...?!:

Estamos en época de elecciones
Ante la inminente llegada de la “máxima expresión de la democracia”, es decir, unas elecciones (sufragio universal ganado a costa de la sangre de muchos/as) surge la llamada a las urnas, pero no solo la de ir a votar (ejercicio libre y secreto, que cada uno realiza si quiere o no) sino la de ir a trabajar detrás de la urna: es decir, a constituir la mesa electoral, Presidente, Vocales e interventores.

Resulta que te envían una carta (entrega en mano) apenas dos semanas antes de realizarse esa votación, y te dan 7 días para que presentes las alegaciones oportunas que creas te impiden ejercer ese “deber” ciudadano obligatorio e ineludible de presentarte a las 8 de la mañana (de un domingo).

Aquí mi disertación se divide en dos partes, por un lado, la de dichas alegaciones y por otro la de quienes deberían ir a esa supuesta labor social (por otro lado y me repito, obligatoria e ineludible y sancionada con pena de privación de libertad de 14 a 30 días y multa de dos a diez meses).

Por empezar por una: Por qué a esta labor no se convoca a las personas que llenan las listas de desempleados de este país, por una parte les vendría bastante mejor esa “dieta” de 60 € con las que se gratifica a los miembros de la Mesa electoral.

Por otro lado no se obliga a un/a trabajador/a que después de estar trabajando toda la semana (e incluso teniendo que trabajar ese día) no tengan que ejercer una labor de al menos 12 horas (que recordemos que la mesa se constituye a las 8 de la mañana y la votación se cierra a las 8 de la tarde y después viene el recuento de votos, levantamiento de actas, entrega de sobres al empleado de Correos o transporte y entrega de dicho sobre al organismo pertinente)

Vamos que siendo Presidente de una mesa con ciertas complicaciones (por ejemplo, según la ley electoral si por un periodo de tiempo faltasen papeletas de un partido político en el colegio electoral, se alargará el periodo de votación tanto tiempo como se ha estado sin papeletas: “menudo papelón” ¿Habrá ocurrido esto alguna vez?) puedes acabar a ciertas horas de la madrugada.

Y te dan permiso de 5 horas para faltar a tu trabajo el día siguiente, ¡uau!

Pero si por tu trabajo no puedes eludir ese lunes tus labores profesionales (recordemos que te han avisado unos 15 días antes) Y a lo mejor tienes ya un viaje concertado, o lo que sea.

Y por cierto, si en el estatuto de los trabajadores no se pueden trabajar más de 8 horas en una jornada, ¿esto cómo se come?

¡Ah claro!, que no es un trabajo, porque remunerado, remunerado, no está: específicamente te dan una dieta de 60 €. ¡Toma ya!

Al respecto de las dietas habría que bucear un poco y ver que opina la Tesorería General de la Seguridad Social de dar dietas a alguien que no se ausenta de su localidad para ejercer esta labor, y ver a cuánto está la dieta completa (sin alojamiento) por día y cuanto se debe cotizar de esa dieta a la seguridad social, porque firmaran una dieta ¿no?

Y vamos que si ese domingo tienes un bolo cerrado y firmado, espero que sea suficiente criterio de excusa para no tener que ir, pero ese era el siguiente punto.

Los criterios de excusa en principio son seis muy específicos (que no paso a enumerar) pero existe un séptimo “Cualquier otra causa de excusa deberá ser debidamente justificada documentalmente”. Pero te dan siete días para presentarlas.

De nuevo surge la duda de si el trabajo es causa excusable o no.

Si alguien del gremio escénico le ha ocurrido esto, por favor, que conteste. Porque suspender una función por tener que ser parte de una mesa electoral debería ser causa más que suficiente. (Pero recordemos que somos de las Artes Escénicas, esa gran desconocida).

Y luego otra causa, (que me toca más de cerca): Y si una mujer que tiene un bebé (el periodo de lactancia puede ser más largo de lo que parece e incluso a la hora de solicitar la reducción de jornada laboral por este motivo se está llegando a los nueve meses.) tiene que dar de comer a su bebé, ¿Qué ocurre?

Pues no sé cual habrá sido el criterio pero a quien yo conozco, le han dicho que no, que no está como causa de exclusión y que ante esa resolución no cabe recurso ulterior.

O sea que si el bebé come, pongamos cada tres horas: ¿Qué hace, le deja 4 biberones de leche materna? eso, la verdad de una sola tacada es imposible. Pero quizá es mejor obligar a que ese niño en su primer contacto con la democracia deje la teta y se pase al biberón (por artículo 33 que se dice).

Vamos, que ir, iré a votar, pero ya no sé si por votar o por ver a esa madre teniendo que aguantar esa jornada de domingo tan primaveral y agradable cumpliendo con “su deber” y saber que puede hacer con ese bebé.

Todo esto mientras los políticos siguen hablando de conciliación de la vida familiar y laboral, de las altas (o bajas, según quien aporte el dato) tasas de paro, de los fraudes a la seguridad social, de los riesgos laborales, del rendimiento en el trabajo,...

Y pretenderán que esas actas de final del día sean correctas: después de 12 horas metiendo votos en la urna y diciendo nombres y buscando en listas y diciendo eso de “fulanito de tal” ¡Vota!.

Recuerdo que a través de un blog se formó una plataforma para salvar al Albéniz...
¿Y si alguien crea una plataforma para pedir que las elecciones no sean en domingo, o para que los encargados de las mesas electorales sean desempleados (a lo mejor alguno de los que engordan esas listas se daba de baja con tal de no ir a la Mesa (y se bajaba la tasa de paro), ...

En fin, que como esto sólo ocurre cada cuatro años, (o tres si contamos las municipales/autonómicas, o menos si contamos las extrañas irregularidades que a todos nos vienen a la cabeza) seguro que esto pasa inadvertido.

Y lo que queda es eso de, ¡que bien, nos tomamos el vermut y de paso vamos a votar!

Esto lo hemos pensado todos y solo nos preocupamos de lo otro cuando nos toca directamente. (¡Anda! Esto me suena que pasa mucho ¿no? Y no solo en este tema).

Bueno, ya que me he pasado, en vez del vermut, vayan a votar y antes o después al teatro (es una buena oportunidad para salir con los niños de casa y llevarles a ver la cuna de la democracia y a culturizarse de paso.)

Y si no quieren ir a votar, lo del teatro sigue en pie...

Por javimar_wi

Mobiliario urbano

Hace años (unos nueve o diez) el Ayuntamiento, vía una propuesta de los teatros, presionó a la empresa de mobiliario urbano que hace negocio legal con la publicidad en la calle, para que se currasen unos carteles indicando la ubicación de los teatros, muy similares e inspirados por aquellos que indican monumentos o sitios de interés en las zonas turísticas.
Se consideraba entonces los teatros como sitios relevantes y dignos de señalización dentro del espacio público. Por supuesto, nunca se nos cobró nada. Era una iniciativa gratis, gratis.

Pero, cuando llegó el alcalde que quería ser presidente, desaparecieron. No sabemos que pasó: (?) Sí, cambió la empresa o se modificó el contrato, sí se los llevaron los extraterrestres...
¿Ni idea? Nadie nos dijo nada, simplemente los "podaron".

Ahora para ocupar su lugar han aparecido otros cacharros (vean la foto de esta misma mañana en nuestra plaza de Catalunya), algo más grandes y sorprendentes.

¡Toma apropiación del espacio público! ¡Toma cultura privada! Toda una declaración de principios...
D.

Mayores sin reparos

La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid (vía sus secciones sociales) van a pagar 17 € de cada entrada en algunos de los teatros "comerciales" de Madrid hasta el 27 de mayo 2008.
El coste de esta "iniciativa" son 2,1 millones de euros del erario público. La oferta exclusiva para personas de más de 60 años, contribuye a que al final al mayor le quede una entrada "social" a 3 €. (Ya se lleva a cabo en su versión cines desde hace dos años, aunque no sabemos el montante económico en este caso).

Esperamos, que la próxima vez que se pretenda utilizar como arma arrojadiza, delante de las instituciones o en los medios de comunicación, el tema de las cuatro perras que nos dan de subvención a las cuatro salas alternativas, se acuerden del dinero público que también les aportan estas "iniciativas" al teatro comercial.

Y por cierto, a mi me preocupa más el gasto militar... No se vayan a creer que estamos pendientes de estas chorradas...

Angélica Liddell y Luis María Ansón

Él sigue loquito por ella. Tras aquella página en El Cultural donde el académico de la lengua se rendía a sus pies, hoy, en la segunda del diario lider mundial, insiste en su admiración por ella, destacando la calidad de la entrevista que le hizo Antonio Lucas y donde la dramaturga carga, apunta y dispara...

Les reescribo la perla que le tira a la Resad. Con dos ovarios, Angélica Lidell, va por Vds.:

"Tuve que soportar varios años a esa pandilla de vanidosos de la Resad (ESAD), qué horror. Eso es el patíbulo de la imaginación. La Resad masacra cualquier indicio de talento. Es un lugar insano. Una fábrica de trepas y garrapatas que quieren atajar por el camino corto para llegar al éxito. Es una mafia infectada de prejuicios, tanto alumnos como profesores. Mi idea del teatro es exactamente la opuesta."
A mí, me hace pensar tanto en mi propia experiencia, en mi facultad, en los que hacen los planes de estudio (que dios confunda) y en ciertas gentes que pululan por el mundo del arte contemporáneo.
Claro, que yo al contrario que Angélica, siempre salvo a alguien...
Pero, sobre todo me hace pensar en como está este país de emponzoñado por la culpa y la responsabilidad de nuestra inepta clase política, y por una inmortal cultura (que digo cultura, civilización) de la pereza....

Pero, tranquis, no sufran, que el sistema se perpetua en breve, ¿ya tienen su papeleta preparada?

Un poco de barro

Un poco de barro más.

Blog

Ahí, ahí, leña al mono.

R. G.


"En España lo que se tiene es a artistas mendigando un sitio de exhibición." Rodrigo García en Público, hoy lunes.
No sólo ocurre eso: lo que hay aquí, son salas en condiciones precarias (casí miserables), teatros grandes llenos de amiguetes e instituciones montando chiringuitos millonarios para quedar de guays.
Perdona, por la puntualización Rodrigo.
D.