VAN A CERRAR SALA DE TEATRO LOS MANANTIALES EN VALENCIA?
ESTE ES LLAMAMIENTO A TODA LA COMUNIDAD ESCÉNICA DE TODOS LADOS.
QUIEN NO ACTÚO EN LOS MANANTIALES EN VALENCIA?
NO PODEMOS ESTAR CON MANOS CRUZADAS Y VER COMO SE
VAN CERRANDO LOS POCOS ESPACIO DONDE SE HACE
CREACIÓN ESCÉNICA ACTUAL ( DE LA POCA QUE HAY EN ESTE PAÍS).
PROPONGO QUE CADA ENTIDAD QUE RECIBE LA SUBVENCIÓN PÚBLICA
(QUE ES NUESTRO DINERO, NOSOTROS PAGAMOS SUELDOS DE LOS
FUNCIONARIOS Y POLÍTICOS COMO EN LA GENERALITAT, ASÍ EN AYUNTAMIENTOS O INAEM)
Y PIENSO QUE TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE REACCIONAR ANTE UN CIERRE DE UN ESPECIO,
QUE PONGAMOS UN DINERO PARA AYUDAR A LOS MANANTIALES EN VALENCIA!
LOS ARTISTAS QUE RECIBEN DINERO PUBLICO, TAMBIÉN QUE AYUDAN APORTANDO DINERO.
ES NUESTRA OPORTUNIDAD DE SALVAR UN ESPACIO, DESPUÉS QUE
NO NOS LAMENTAMOS QUE EN VALENCIA NO HAY NADA A DONDE ACTUAR.
SI LA COMUNIDAD ESCÉNICA NO REACCIONA A ESTO:
ES UNA COMUNIDAD BRUTALMENTE EGOÍSTA Y CAPITALISTA
CONFORMADA CON SU MISERIA ECONÓMICA
TRABAJANDO SOLO DESDE UN INTERÉS PERSONAL
FASCISTA
PODRÍA DECIR TODO SOLO LO PEOR DEL SER HUMANO.
PIDO QUE POR UNA VEZ, DESPERTÉMONOS Y ENTENDAMOS QUE ESTA PASANDO
Y REACCIONAMOS Y HAGAMOS ALGO
POR FAVORRRRRRRR
(CUANDO CERRABAN CANTO DE CABRA, ¿QUÉ PASO? NADA..
NO OS PARECE MUY FUERTE TODO LO QUE ESTA PASANDO)
NOSOTROS MISMOS SOMOS CAPACES DE HACER FUERZA Y
RESOLVER SITUACIONES GRAVES DENTRO DE NUESTROS TRABAJOS COTIDIANOS?
Semolinika Tomic representante de Antic Teatre - Espai de Creació de Barcelona
en
3:40
Juan Úbeda y Elisa Gálvez, responsables de la sala de teatro (cerrada) El Canto de la Cabra
Los políticos culturales ignoran la realidad artística de esta ciudad
Cerrar un teatro es algo muy difícil. Haber dedicado 18 años a este proyecto y cerrarlo es algo muy difícil. Es increíble que un teatro tan pequeño en una ciudad tan grande haya activado la escena de la manera que lo ha hecho. Es lamentable que un proyecto como éste, cuyo fin era mantener un espacio, un lugar donde la escena contemporánea y la experiencia artística pudieran manifestarse, no haya tenido el apoyo suficiente para crecer. Pero lo más inverosímil y lo más lamentable es que durante todos estos años, un teatro sin dinero para programar con un total de 170 metros para todo y un aforo para 60 espectadores, haya sido casi exclusivamente el único espacio para las artes escénicas no convencionales en Madrid.
Se ha hablado de nuestro cansancio, de nuestro agotamiento. No es que lo vayamos a desmentir, pero ciertamente no es motivo suficiente, ni mucho menos. Sabemos bien lo que significan estas palabras y no es cansancio ni agotamiento lo que nos ha llevado a tomar esta decisión. Era importante para nosotros anticiparnos a la tragedia. Cerrar el teatro antes de su derrumbe, cerrar el teatro antes de que aquello no tuviera razón de ser.
En nuestra última obra estrenada Trece años sin aceitunas nos estábamos despidiendo de El Canto de la Cabra como Sala de Teatro. Luego hicimos un epílogo donde hablábamos de las alucinaciones. Después sólo nos quedaba ser consecuentes. Tal vez todo sea eso, otra de nuestras alucinaciones, quién sabe.
Hace unos años escribíamos en el propio programa de la sala que no teníamos muy claro si nos daban por muertos o nos daban por culo. Ambas cosas, nos dieron. Y cuando decimos esto no estamos hablando únicamente de nosotros, hablamos de muchos otros, de varias generaciones de artistas ignorados por una manera de entender el teatro.
Este cierre tiene algo de desesperación, algo de renovación y mucho de que señores de la Administración, gestores culturales, consejeros, programadores... hagan su trabajo. Es imposible llevar a cabo políticas culturales en una ciudad dando la espalda a la evolución artística que se está desarrollando en ella. La programación en nuestra sala ha sido excelente, a casi ninguno de ustedes les ha interesado nada.
Ahora la sala ya no importa, no existe, lo importante no es el cierre, hemos hecho en este espacio todo lo que podíamos hacer, lo importante es justamente eso, lo hecho, lo que hemos podido hacer y lo que podría ser posible seguir haciendo si los medios con los que cuenta la Administración se dedicaran a ello en lugar de tanta cabalgata nocturna, tantas inauguraciones, tantos canapés y tanto usar la creación contemporánea únicamente como eslogan para "sus" grandes centros.
El problema está en que las cosas se llevan haciendo de manera absurda y equivocada demasiado tiempo y todos, políticos, periodistas y artistas nos hemos creído que son así. Los políticos culturales llevan tanto tiempo sentados en sus despachos ignorando la realidad artística de la ciudad y ejerciendo de productores privados, que se les ha olvidado cuál es su cometido y para qué están ahí. Como cuentan, además, con el respaldo y el silencio del resto de las empresas, instituciones y grandes medios de comunicación, en lugar de ejercer su labor pública de apoyo a las artes, creen que deben funcionar como grandes empresas productoras del ocio con sus campañas publicitarias, sus carísimas producciones, sus centros exclusivos y excluyentes, sus pactos secretos y, como todo gran emporio, con su obra social. Porque las dichosas subvenciones no son más que una especie de obra social de mínimos presupuestos. Y en cuanto a los artistas, llevamos tanto tiempo en esta nebulosa que nos la podemos acabar creyendo. Podemos acabar creyendo que las ayudas son ayudas y que los teatros no son nuestros. Y podemos acabar pensando que no servimos para nada y que la cultura de la ciudad no está en nuestras manos sino en manos de una gente ajena y lejana. Y finalmente podemos acabar en sus despachos, pendientes de sus movimientos con el único deseo de que su ocurrencia no nos perjudique en exceso.
Con la desaparición de este espacio desaparece para muchos un lugar compartido durante años, noches memorables, noches de calor, imágenes nunca grabadas y mucho contacto humano. A todos ellos, como a usted, les queremos decir que estamos jodidos con este cierre, y con esta ciudad que odiamos y amamos mucho. Seguiremos mostrando nuestro trabajo en otros espacios; nos gustaría trabajar en Madrid, desarrollar nuestra obra en Madrid, pero si la cosa no cambia tendremos que continuar buscando otros lugares, tendremos que abandonar la ciudad y seguiremos preguntando: ¿por qué?
Tenemos conversaciones en las que nos preguntamos cómo nos encontramos en nuestro estado actual, carentes de sala, abandonados al azar, pero de momento sólo nos lo preguntamos. Si no pasa nada más que las cuatro notas de prensa y los inevitables rumores y chismes de bar tendremos motivos para saber que el cierre era inevitable y si pasa, bueno, si pasa algo, lo que sea, un movimiento, algo que se detiene, alguien que recapacita, una brecha que se abre, además de inevitable habrá servido para algo.
en
2:09
Hace tiempo Madrid tuvo la suerte de contar con uno de los procesos de creación colectiva más potentes que se recuerdan, se llamaron Circo Interior Bruto. Su vida tan fugaz, como gloriosa, término cuando tras mucho currar en su local de Lavapiés e ir de acá para allá se subieron a un escenario (o varios), se dieron cuenta que no era lo suyo y se separaron.
Dos de estos miembros, son Velvet&Crochet, Rafa Suárez y Fran Wimberg, excelentes artistas que durante un tiempo militaron en el arte social (Vinateros sin fronteras) y luego vagaron por Berlín y la empresa privada.
Hace un par de años les invité a que se apoderaran del Teatro Pradillo con una propuesta libre llamada Artistas Sin Residencia (broma simplona de las mías parodiando esa cosa de las residencias artistas tan comunes en los espacios culturales) y que intentaba generar una actividad parateatral alrededor de la programación habitual de la sala alternativa.
El resultado no pudo ser mejor.
Estos dos figuras se dejaron literalmente la piel y sobre todo la sesera en darle la vuelta, a su propio curro, a la propuesta-invitación y al propio Teatro Pradillo.
Durante seis meses la liaron, como yo creo que nadie la ha liado, fuera claro está, del escenario. de la sala. Valga mi enhorabuena para su trabajo, tan fino y sublime, que a veces me alucina que se pudiese llevar a cabo.
Seis Cartas al Rey, así bautizaron al proyecto, llevó consigo cosas tan marcianas como representar teatro para perros (exclusivo para ellos, los dueños fuera), una sala de tiro con escopeta en el hall, robo de aplausos de los espectáculos de la sala (gracias a la colaboración de Cristina Blanco y Amalia Fernández) o una performance de un verdadero trabajo de pintura al gotelé en las paredes del teatro, entre otras.
Lo dicho, sublimes.
D.
en
5:57
La Sala Cuarta Pared, la mejor sala alternativa de España, le duela a quien le duela, se acaba de inventar un curioso y sugerente descuento para asistir a su teatro. El abono ceroCO2 que permite, previa reserva, ahorrarte el 30% de la entrada si enseñas el abono transportes A (cartilla mensual del consorcio de transportes de Madrid) y el 40% si se trata del B, C y E.
La justificación de esta iniciativa, es que la gente no se acerque su teatro montada en el cochecito leré. Lo mejor es que es una propuesta completamente suya, y que ellos mismo se la financian. Muy al contrario que las entradas de los jubiletas que como ya comentamos se las pagan la CAM y el Ayuntamiento.
Brillante. Nosotros que les vamos a copiar la idea, a copiones no nos gana nadie, hace tiempo pedíamos que la gente viniese en transporte público. No sólo por ecologismo militante, si no por el sempiterno problema para aparcar y los atascos que hacían que la gente siempre llegase a la función con la hora pegadita.
Lo dicho bien por la iniciativa. Bien, por Amador. Y cuídate mucho.
D.
en
4:14
