El Teatro en el Sexshop

Durante el mes de julio programamos el ciclo de performances: SuiGeneris. Se nos ocurrió preparar la rueda de prensa con Diane Torr, la auténtica jefa del mundo Drag-Kig, en el sexshop de unas amigas de Lavapiés que le andan a vueltas al mundo del género y lo queer: Los placeres de Lola. La cosa salió redonda y nos lo pasamos muy bien. Los placeres hace tiempo comentó en su blog, este feliz encuentro entre teatro y transgénero.

Vimos Agamenón en El Canto de la Cabra

Hasta el final del mes de septiembre se puede ver Agamenón. Yo asistí el viernes pasado, y gozé. Gozé con las luces, gozé con el tono suave, comedido y lúcido del actor Pepo Oliva, y sobre todo gozé con el dulce puñetazo en las costillas que es el texto de Rodrígo Garcia...
Añado la reseña que publiqué en lecool.com sobre la pieza:

Rodrigo García es dios y Carlos Marqueríe y Antonio Fernández Lera son sus profetas. A pesar de que ya hoy nadie se escandaliza en el teatro (o se va a eso precisamente) y que hace un montón de años ya, del primer montaje de Rodrigo, su prosa espabilada sigue encandilando y resultando tan magnífica, que aunque la representen la compañía de José Luis Moreno o la rondalla de Sotillo de La Adrada, sonará bien y recogerá numerosos aplausos. El teatro español actual le debe tanto a este tío que son legión aquellos a los que ha influenciado o sus imitadores. Esta vez nos reencontramos el tándem puro, sus profetas de siempre, apoyados en el trabajo de Pepo Oliva, actor de físico potente y regusto televisivo.

Eva Solano

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Tras las cartas de Velvet&Crochet y las gomas y el mail-art de 8=80, ahora le toca el turno de "residir" en nuestra sala a la artista madrileña Eva Solano. Ya os iré mostrando fotitos de lo que vaya haciendo, que por ahora parece ser un gran mural de colores suaves y dibujos finos. Muy sutil y elegante. Seguro que tapa muchas grietas de esta vieja sala teatral que es la Pradillo. ¡Mucha suerte, señorita Solano!

Año Sabático

Un año son doce meses, 52 semanas, 365 días, 8.760 horas, 525.600 minutos y 31.536.000 segundos (salvo si es bisiesto, claro). Pues todos esos meses, semanas, días, horas, minutos y segundos, se han acabado ya, han pasado ya, más bien se han esfumado para siempre. Ahora toca volver a currar. Currar en el Teatro Pradillo.
¡Dios, termina mi año sabático! ¿Qué será de mi?